La Corte de Constitucionalidad –en una sentencia histórica– declaró inconstitucional la pretensión de los diputados depurables de que el Presidente pudiera impartir “instrucciones generales” al Fiscal General. ¿Puede imaginar usted lo que hubiera sido del Ministerio Público si se hubiera sostenido una norma semejante? La CC en aquella sentencia dejó, sin embargo, vigentes, otras inconstitucionalidades, no menos perniciosas.
Las normas inconstitucionales que nos fueran impuestas por los diputados depurables –y que aún persisten– son las referentes al “Consejo” del Ministerio Público –órgano espurio que no se encuentra contemplado en la Constitución y que hace a la institución, inoperante, resquebrajada su jerarquía constitucional de mando.
¿Se imaginan los Magistrados de la Corte de Constitucional lo que sería de ese alto tribunal si una ley ordinaria hubiese introducido el “Consejo” de esa Corte, integrado este por representantes electos unos, por sus letrados y otros, por los señores diputados, capaz el citado “Consejo” de revocar las medidas disciplinarias de la Corte?
Eso es lo que los diputados depurables hicieron con el MP, peligro –el de los “Consejos”– que se cierne sobre todas las instituciones del Estado. ¿Ha oído hablar del Renap y de todo cuanto hiciera en esta institución, el representante del Congreso?
El Consejo del MP es un antro de tráfico de influencias en tanto subsistan las normas inconstitucionales que lo rigen y por ello es que hoy resulta crucial en nuestra historia puesto que los Magistrados que integran la CC, conocerán en vista pública, a las 9 de la mañana, la acción de inconstitucionalidad interpuesta por tres valiosos estudiantes de Derecho para eliminar, por lo menos, aquellas espurias funciones, del espurio Consejo, que le permiten –nada más y nada menos– que revocar las decisiones del Fiscal General. ¿Quién, entonces, el jefe?
Minada como ha estado la autoridad de quien debe dirigirla, si no se corrige la institución y se restablece en ella su jerarquía constitucional de mando, seguirá fracasando –los delincuentes impunes y su necesaria consecuencia, la proliferación de los delitos. De sostenerse la inconstitucionalidad, vendrán a sumarse a la ineficiencia del MP otros actores, no menos responsables –la CC como institución y, personalmente, con nombres y apellidos, los magistrados que la integran.
Sara Larios y los otros estudiantes habrán de enfrentarse en esta vista pública, ¡es el colmo!, a la institución que pretenden corregir y que se aferra –como gato panza arriba– a las inconstitucionalidades que la rigen. El espurio Consejo y sus leales subalternos defenderán lo que está en juego y que no es otra cosa que sus personales intereses. ¡Qué rico es, en verdad, mangonear sin jefe!
Ausente el gato, hacen fiesta los ratones y –así– con un Fiscal General que no mande –habrá de continuar– impertérrita –la trágica fiesta de corrupción y sangre que amenaza la vida misma del Estado, ¡nuestras vidas!
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