Los problemas no solo han traído inestabilidad para los estudiantes, sino también para quienes laboran o tienen negocios en el interior del campus.
“Pedimos actualizar la currícula, reducir los cobros excesivos e innecesarios y que se nos permita participar en las decisiones universitarias”, explica la estudiante de Ciencia Política e Historia e integrante de EPA, Sandra Xonic.
El rector Estuardo Gálvez disiente al considerar que las demandas anteriores, en realidad se reducen a la elección de vocalías de las facultades. “Creo que así es porque todo lo demás es posible revisarlo. Lo que no podemos permitir es participar en las elecciones pues la Corte de Constitucionalidad ya resolvió lo contrario”, agrega.
“El proceso pudo ser distinto si EPA hubiera negociado una reforma legal de manera interna, y con ambas partes de acuerdo. Pero lo hicieron con medidas violentas, así no se logra nada”, explica.
Según Xonic, el cierre nunca pretendió afectar la economía ni los estudios de nadie. Alberto Cardona difiere, pues esperaba la fecha de examen privado aquel lunes cuando las puertas se cerraron y teme que ahora su examen se traslade para el año entrante.
Por su parte, a Gabriel García sólo le resta esperar a que abran de nuevo la universidad para sacar el equipo del café internet que ya no pudo abrir. La perdida le ha representado Q10 mil.
“Queremos permitir que ingresen algunas personas para que tramiten los pagos, por lo menos a docentes y administrativos. El problema es que debemos resguardar nuestra seguridad y las 400 personas que el Consejo Superior quiere que ingresen puede causar disturbios”, menciona Xonic.
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