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Guatemala, viernes 03 de septiembre de 2010

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Opinión:

Estrategias efectivas

¿Por qué los programas exitosos no tienen continuidad?

Roberto Moreno Godoy

Fuente menor Fuente normal Fuente grande

En plena campaña electoral en 1995, Álvaro Arzú sobrevolaba el área rural del Quiché, cuando volvió a ver a Arabella Castro y le preguntó “¿qué hará usted para llevar educación a esos caseríos?”. La futura ministra observó detenidamente las minúsculas viviendas, dispersas entre las montañas. Sabía que la pregunta era un pronóstico de la función que le sería encomendada y de la prioridad que se prestaría al sector.  Debían identificar una modalidad para atender a miles de niños que no iban a la escuela, simplemente porque no había una a dónde ir. Con esta anécdota ella inició su intervención en un panel sobre políticas educativas realizado en la Universidad del Valle.  Comentó que el cuestionamiento provocó un análisis concienzudo sobre cómo llevar educación a áreas remotas, pues no sólo se trataba de ampliar el acceso, sino de garantizar la permanencia de los niños en las aulas y ofrecerles un servicio pertinente y de mejor calidad. El esfuerzo era titánico y requería la participación y compromiso de muchos actores, particularmente de los padres de familia.

 
No se debía partir de cero, pero tampoco convenía replicar los problemas del sistema educativo tradicional, caracterizado por una débil capacidad de gestión, limitada participación comunitaria, enorme centralización y escasa supervisión.  Una auditoría practicada a todas las escuelas del país reportó que en un día normal de clases cerca de una cuarta parte de las escuelas se encontraban cerradas y que en las que sí estaban funcionando un 24 por ciento de los maestros no estaban presentes.  También evidenció la falta de evaluación y acompañamiento que aquejaba al sistema. Las comunidades rurales debían esperar varios años para que les fuera asignada una plaza docente y luego del largo vía crucis, veían con desaliento cómo más tardaba el maestro en llegar que en solicitar su traslado a un sitio más cercano al casco urbano.
Todo ello hizo que se optara por Pronade, una modalidad descentralizada en donde se transfería recursos a los padres de familia “organizados” para que abrieran una escuela, contrataran al maestro y adquirieran materiales de apoyo, útiles y alimentación. A pesar de la fuerte oposición del gremio magisterial, el programa que atendía a cerca de 27 mil niños a principios de 1996 llegó a cubrir a 254 mil durante el mandato del presidente Arzú. Pronade sobrevivió 2 administraciones más, hasta que desapareció en la actual. ¿Por qué una modalidad costo-efectiva, que tuvo continuidad por más de 15 años, no recibió el respaldo que merecía? ¿Cómo pudo prevenirse este desafortunado desenlace? No debemos seguir dando un paso para adelante y 5 para atrás, pues aún debemos superar un fuerte rezago educativo.

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5 comentarios:

  1. Ramiro Asturias Zamora: (2010-09-03 14:55:49 horas)
    Los jovenes voluntarios de "Un Techo para..." podrian ampliar ese loable y vital programa a "Una Escuela para Tu Vecindario Tambien." Derivaran mas satisfaccion aun y conoceran a la vez la sociedad toda de la nacion mas a fondo, mediante las encuestas comunitarias y la determinacion de prioridades in situ. (Si tu me ayudas, vamos para adelante... si no, pues ni modo).
  2. sergio licardie V: (2010-09-03 13:09:49 horas)
    En un dia normal de clases el 25% de las escuelas no funcionaba. Esto es 1/4 de las escuelas, El 24% de los maestros no estaban. Esto por un pelito no es 1/4, pero redondeamos y lo dejamos en 1/4. Si pensamos en ese día que se hizo el milagro de una evaluación, solo por asistencia de maestros, la escuela Guatemalteca funcionaba al 50%, a la mitad, a 1/2. Y, ¿QUIEN TIENE LA CULPA? Por supuesto se buscaron soluciones. Cuando surgió el PRONADE se pensó en ESCUELA, no en EDUCACION. (Relación CONCEPTUAL COMPLICADA DE ENTENDER) La solución fue buena pero se pensó en un modelo que se semejara al modelo burocrático, limitado, existente, de dar una educación parcial, instituida y no en resolver las necesidades locales y a partir de ellas impartir educación. Las comunidades aunque tuvieran un nuevo modelo de escuela comparativamente con otros lugares siempre iban a quedar limitadas en su evaluación, Por supuesto que fue algo muy positivo y donde fuego hubo cenizas quedan. Educativamente no podemos evaluar el progreso de las comunidades solamente por la escuela. La comunidad tiene una gran cantidad de variables a evaluar que se adquieren por la EDUCACION que comprende a la ESCUELA y que no abarca esta, cuyos planes, programas, servicios, son limitados a un pequeño sector de la población, la cultura local y nacional. La anécdota que cuenta es muy interesante y es muy importante en estos diseños de decisiones que de vez en cuando cambian algunas variables del modo de gobernar.
  3. Luis Dardón: (2010-09-03 12:34:49 horas)
    Sólo una obsevación: El programa Pronade empezó a ser destruido durante el gobierno de Berger, cuando una muy sesuda ingenierita, dizque sabelotodo, lo echó al traste, endilgándole que tenía tinte político en cuanto al personal que en él laboraba, cuando de todos era conocido que para la selección de la gente intervino el PNUD. Cuando ella puso a su gente (sesudos igual que ella) se vino abajo y todo porque dicho programa había sido reforzado en tiempos de Portillo. Tengo pruebas mi amigo Roberto y no hablo cosas trasnochadas. Finalmente el actual gobierno le dio el tiro de gracia.
  4. Raul R. Enriquez P.: (2010-09-03 12:08:32 horas)
    La respuesta es simple señor Moreno Godoy. La encuentra usted en la "Olla de los cangrejos". Todos los guatemaltecos (con las excepciones naturales), somos, ante todo, envidiosos. A ninguno nos gusta reconocer los méritos ajenos. Y cada uno creemos ser "el iluminado". Por esa razón, principalmente, es que no existen políticas de Estado. Varios gobernantes pasados han creado programas convenientes de distinta índole que, posiblemente con pequeños ajustes, de acuerdo a las experiencias ya vividas, podrían trascender al tiempo y muchos gobiernos. Pero no, cada nuevo gobierno llega a echar a un lado todo lo anterior y a empezar de nuevo. De esa manera vamos como barco a la deriva, simplemente dando bandazos. Y capítulo aparte merecen los perniciosos sindicatos que, en su mayoría, solamente halan agua para su molino y bloquean todo aquello que signifique cambios; y peor si estos los obligan a trabajar de verdad como sucedía con Pronade. Por eso, aliados a gobernantes politiqueros y mañosos, enterraron el UNICO programa que había funcionado y mostrado adelantos reales y comprobables. Esperemos que llegue el momento de pedirles cuentas y hacer justicia.
  5. Pepe Recinos: (2010-09-03 09:11:01 horas)
    La idea original del PRONADE fue del gobierno de Ramiro de León ¿tal vez con el Dr. Tay? y del avance de su propuesta de normativa; y no de Arzú y Arabella, pero sí hay que reconocer su pionerismo en la implementación. El error, enmendable ojalá, es que PRONADE se centralizó cuando debió, desde un principio, municipalizarse. Hay que crear entonces 334 Pronades municipales, con recursos privativos pero bajo el control de las comunas. Porque la "solución" del actual gobierno al absorberse los maestros del antiguo Pronade en el Presupuesto, ya se porquerizó.
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