La respuesta del Gobierno español es mantener intacta su política antiterrorista, ya que asegura que con la organización armada no es posible dialogar.
“ETA mata para imponer y por tanto, no se puede dialogar”. El ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, descartó de esta manera volver a un proceso de diálogo con la organización separatista vasca, pese a la tregua que esta anunció el domingo. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero “mantendrá intacta su política antiterrorista”, aseguró.
El Ejecutivo socialista español no se fía de ETA. Ya lo hizo en 2006, después de que anunciase un “alto el fuego permanente”, roto por un atentado contra el estacionamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid, en la cual murieron 2 ecuatorianos el 30 de diciembre de ese mismo año.
Tanto el Gobierno central como el vasco hablan de “escepticismo” y ven “insuficiente” el comunicado. Sólo el independentismo lo ha visto positivo, pese a que ETA no aclara durante cuánto tiempo estará vigente la tregua.
“Queremos mucho más y mientras tanto, vamos a mostrar la misma firmeza democrática con las herramientas del Estado de derecho. Eso es lo que quiere la sociedad vasca”, dijo el presidente del País Vasco, Patxi López.
Y eso es también lo que quiere el opositor Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy. “Para nosotros nada ha cambiado, y por tanto la política antiterrorista no debe cambiar y con ETA no se negocia”, dijo el líder de la oposición.
Con la negociación iniciada en 2006, el Ejecutivo socialista pagó un precio político muy alto. El PP y las asociaciones de víctimas del terrorismo etarra se mostraron desde el principio contrarias a la negociación, calificando de “tregua trampa” el alto el fuego de los etarras.
Y es que la organización independentista se encuentra en su peor momento, según expertos de la lucha antiterrorista. En 4 años han sido detenidos más de 400 presuntos miembros y colaboradores, tanto por autoridades españolas como francesas. Varios presos etarras han reclamado, además, el final de la violencia. Y su entorno político, ilegalizado, ha ido presionando para abordar la senda independentista sólo desde los cauces legales y democráticos.
En su comunicado del domingo, ETA pedía la mediación de la comunidad internacional, a la que solicitaba que tomara parte “en la articulación de una solución duradera, justa y democrática” a “este secular conflicto político”.
Los posibles mediadores a los que se refiere la banda terrorista podrían ser los firmantes de la Declaración de Bruselas, que en marzo pedían a ETA, en un documento presentado en el Parlamento Europeo, “un alto el fuego permanente”, “unilateral e incondicional”, controlado por un organismo internacional independiente. Fuentes. DPA, El País
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