Quién sabe qué va a pasar en Guatemala, las víctimas de la injusticia son ahora víctimas de los desastres, pero también víctimas del estira y encoge electoral, de los pleitos entre los partidos políticos, que siguen jalándose de las greñas, acusándose mutuamente para restarle votos al otro, mientras a los seres humanos más pobres les llueve sobre mojado, pero, ¿qué puede importarle eso a los políticos? Más de 30 muertos por los derrumbes o 200 da lo mismo, cientos o miles de casas inundadas que importan. Son casas de los pobres, muertos y heridos de los pobres, que están acostumbrados a sufrir, a llorar, a padecer.
Lo importante para los políticos es captar la atención, aparecer en los diarios o en la pantalla ofreciendo soluciones a futuro. Lo que sucede hoy no importa, que colapsen los puentes, que se queden incomunicadas las comunidades tampoco, al fin y al cabo se trata de los que siempre han sido excluidos, y no tienen nada qué perder, tan sólo las cadenas que les siguen aprisionando hasta que se cansen, y se dispongan a romperlas y se las tiren por la cara a los y las diputadas, a los dirigentes políticos, a las gentes con poder económico y político que se pavonean en las mansiones, para ellos el prójimo no existe, don dinero sí, la ganancia sí, la explotación al máximo sí. Mientras no se paralicen las fábricas y los ingenios, mientras los precios sigan subiendo, lo demás no importa.
Es más importante la interpelación a un ministro que volcar los esfuerzos en salvar vidas humanas. Unidad nacional frente a la tragedia no, hay que aprovechar para deslegitimar al Gobierno, que se lo merece, y que a los niños y las niñas que no han muerto de desnutrición, se los lleve el río. Los recursos económicos son para la propaganda, para la compra de voluntades, para levantar rascacielos, para abrir más sucursales y seguir lavando dinero. Con justa razón la Conferencia Episcopal de Guatemala señaló en su último comunicado: “Sabemos que no existe un sistema político perfecto, pero ello no justifica pretender mantener un sistema que margina a la mayoría de la población del derecho a una vida digna y privilegia el beneficio de las minorías que tradicionalmente han detentado el poder económico. Todo sistema político y económico debe promover el Bien Común y favorecer el desarrollo integral de la persona, imagen viva de Dios.
Desgraciadamente la clase política en nuestro país ha perdido credibilidad y la población desconfía de ella pues las acciones que realizan demuestran que les interesan más sus juegos políticos de poder que el bien de la Nación”.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
12 comentarios: