Es oportuno hacer un alto y analizar las lecciones.
La definición de políticas educativas en la historia más reciente de Guatemala se remonta a la administración de Vinicio Cerezo, período en el cual se elaboró el documento Filosofía, políticas y estrategias educativas (1986-1990), cuyo contenido, con algunos cambios, sirvió de base y se le dio continuidad en los siguientes gobiernos.
El conjunto de políticas que se han venido impulsando, responden a preocupaciones y debilidades de la deuda social en el tema educativo. Las decisiones a este respecto se han enmarcado en “la consolidación del sistema democrático, la ampliación de cobertura, el mejoramiento de la calidad del sistema educativo, la participación comunitaria, la educación bilingüe intercultural, la descentralización del Ministerio de Educación, el proceso de alfabetización, el fortalecimiento institucional del sistema educativo (gestión) y como es obvio, el incremento de la inversión en educación”.
Un análisis retrospectivo indica que las debilidades del sistema continuaron vigentes, pero la manera de enfrentarlas (estrategias) fue cambiando, dependiendo del programa de Gobierno de ese momento. A 25 años del inicio del período democrático, es oportuno hacer un alto para analizar las lecciones aprendidas y preguntarse: ¿Qué motivaciones hubo detrás de dichas decisiones y cuáles fueron los resultados de su implementación?
Es evidente que a pesar de las limitaciones de carácter técnico y financiero de las distintas gestiones, sí se han registrado importantes avances. Es así que mientras en 1991 el país registraba un 52 por ciento promedio de analfabetismo en personas mayores de 15 años; en el 2010, muestra un promedio equivalente a 21.04 por ciento de analfabetas, lo cual indica la sostenibilidad de una política en este tema. En 1991, la cobertura de la primaria era del 72 por ciento promedio a nivel nacional, actualmente alcanza el 98 por ciento.
En 1986 el Ministerio de Educación realizaba su gestión administrativa de manera centralizada, apoyada únicamente por el cuerpo de supervisores distritales, mientras que actualmente cuenta con 25 direcciones departamentales (4 en el departamento de Guatemala). En 1985, los estudiantes de preprimaria y primaria, especialmente del área rural, carecían de útiles y textos; y el docente de material didáctico, pero a partir de ese año, se han venido implementando los programas de apoyo que cubren a casi el cien por ciento de dichos niveles educativos, servicios a los cuales se han sumado otras iniciativas.
En materia curricular, como algo novedoso, se ha logrado definir el Currículum Nacional Base, basado en competencias, el cual se encuentra en proceso de aplicación hasta el Ciclo Básico. Es importante destacar que mientras en 1995 la planta central del Mineduc operaba desde el Palacio Nacional y la mayoría de dependencias fungían desde edificios rentados, en este momento ese Ministerio cuenta con edificio propio, desde el cual opera la mayoría de dependencias técnico-administrativas.
Finalmente, cabe acotar que en materia de inversión, hasta la fecha, únicamente se ha logrado llegar hasta el 2.5 por ciento del PIB, lo cual todavía no es suficiente. Según los expertos, sería necesario hacer un esfuerzo conjunto de país, para que en el menor tiempo posible se pueda dedicar como mínimo el 4.5 por ciento al presupuesto educativo nacional.
Un alto en el camino debe estar orientado a evaluar las lecciones que ha dejado la ejecución estratégica de dichas políticas, que para ser “aprendidas”, deben asumirse con seriedad por el conjunto de la sociedad.
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