Un estudio en EE.UU. que midió el poder económico y político de las mujeres en 162 países, determinó que con pocas excepciones, entre mayor es el poder de la mujer, mayor es el éxito de la economía del país.
Por primera vez en la historia de EE.UU., a principios de este año, las mujeres se convirtieron en la mayoría de la fuerza laboral. La mayoría de gerentes son mujeres. Y por cada dos hombres que conseguirán un título universitario este año, existen tres mujeres que harán lo mismo.
Durante décadas, el progreso de la mujer había sido visto como una lucha por la igualdad. Pero, ¿qué pasaría si la igualdad no fuera el punto final? ¿Qué pasaría si la moderna sociedad postindustrial es simplemente más adecuada para las mujeres?
Estas son las interrogantes que realiza la periodista Hanna Rosin en una edición de la revista The Atlantic Magazine, donde da a conocer estudios internacionales sobre la inversión de roles entre el hombre y la mujer, que marca un precedente en la historia de la humanidad y la cultura, y que está estallando, justo al inicio de este nuevo siglo.
En 2006, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos de EE.UU. que midió el poder económico y político de las mujeres en 162 países, determinó que con pocas excepciones, entre mayor es el poder de la mujer, mayor es el éxito de la economía del país.
Las agencias de ayuda internacional han comenzado a reconocer esta relación entre las mujeres y el éxito y han impulsado políticas para establecer cuotas políticas en unos 100 países con el fin de obligar a que las mujeres lleguen al poder para que pueda mejorar la suerte de esos países.
En algunos Estados devastados por la guerra, las mujeres están interviniendo y se han convertido en una especie de equipo de rescate poniendo en práctica sus atributos para la maternidad. La presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, por ejemplo usó como lema de su campaña hace cinco años, que el rescate de su país lo veía como si este fuera un niño enfermo con necesidad de cuidados maternos. Luego del genocidio en Ruanda, la población decidió elegir, para curar sus heridas, a una mayoría de mujeres en el Parlamento, convirtiéndose así en el primer país con una mayoría de mujeres en el Legislativo.
¿Qué pasaría si la economía moderna, postindustrial fuera simplemente más agradable para las mujeres que a los hombres?, es la interrogante que nos hace la periodista Rosin. Durante mucho tiempo, los psicólogos evolucionistas han afirmado que todos llevamos impresos los imperativos de adaptación de un lejano pasado: los hombres son más rápidos, más fuertes y aptos para la lucha por los recursos escasos, que justamente se necesitaron para ganar las derrotas de Wall Street. Mientras que las mujeres están programadas para encontrar buenos proveedores y para el cuidado de sus hijos, lo cual se manifiesta en la crianza, el comportamiento más flexible y ordenado a la domesticidad.
Estas características han representado un cambio lento y difícil para la lucha por la igualdad de las mujeres, en la mayoría de países del tercer mundo. Sin embargo, en Estados Unidos, que tiene una de las economías más avanzadas algo mucho más remarcable parece estar ocurriendo.
El reportaje cita por ejemplo, que los padres norteamericanos están comenzando a elegir tener niñas sobre los niños. Debido a que visualizan que las mujeres tendrán más éxito y desarrollo como adultos en las futuras generaciones.
A principios de este año, por primera vez en la historia de Estados Unidos, el saldo de la mano de obra se ha inclinado hacia las mujeres, que ahora tienen una mayoría de puestos de trabajo de la Nación. La clase obrera, que desde hace tiempo estaba definida por la masculinidad, poco a poco se ha convertido en un matriarcado. Los hombres están cada vez más ausente del hogar y las mujeres tomando todas las decisiones.
Las mujeres predominan hoy en las universidades y escuelas profesionales. Por cada 2 hombres que recibirán una licenciatura de este año, 3 mujeres harán lo mismo. De las 15 categorías de trabajo que el estudio prevé que crecerán más en la próxima década en los EE.UU., todos los sectores, menos 2 estarán ocupados principalmente por mujeres. De hecho, la economía de EE.UU. se está convirtiendo en un mundo donde las mujeres de clase alta y del mundo laboral salen de su casa, y viajan para crear puestos de trabajo que antes serían impensables fuera de su esfera familiar y nacional. (continuará).
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