DATOS del MP indican que 758 integrantes de pandillas dedicadas a extorsionar y al sicariato han sido detenidos.
El Ministerio Público (MP) y la Policía Nacional Civil (PNC) coinciden en que cada vez son más los menores de edad que se involucran en pandillas dedicadas al robo, al sicariato y a la extorsión.
En lo que va del año han capturado a 758 adolescentes de entre los 13 y 17 años sólo en el departamento de Guatemala, por los delitos de extorsión, asesinato, violación, conspiración y sicariato, entre otros. Esta cifra, asegura la Fiscalía de Menores, supera la del año pasado que cerró con un promedio de 550.
La mayoría de los menores de edad son capturados con armas de fuego u objetos punzocortantes. Esto ocurrió el pasado 15 de abril cuando un niño de 13 años fue capturado con el arma utilizada para dar muerte a María del Rosario Vásquez, vendedora de pollo de un mercado de la zona 5. En esa ocasión el detenido indicó que quienes lo contrataron le facilitaron el arma homicida y le pagaron Q1,000.
Las estadísticas reflejan más capturas en Guatemala seguido por Quetzaltenango con 257 y Quiché donde en el primer semestre del 2010 aprehendieron a 114, y Zacapa con 113.
Raúl Figueroa, jefe de la Unidad Contra las Extorsiones del MP, indicó que su unidad ha capturado por el delito de extorsión alrededor de 75 menores de edad quienes actúan de manera consciente y con voluntad propia. “La mayoría son contratados para cobrar cuotas de extorsión o dar muerte a personas, a los pilotos del servicio colectivo”, indicó.
Las aprehensiones se realizaron gracias a las investigaciones, relató Figueroa. “Se identifica al grupo que participa, se da seguimiento al recorrido del dinero para ver cuál es su destino final y con pruebas en mano son consignados”, refirió.
Entre los menores también hay mujeres, por ejemplo en el caso de tres que cobraban las extorsiones a buses.
Nidia Aguilar, defensora de la Niñez y la Juventud del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), señala que si bien el adolescente en conflicto con la ley es un victimario, también es víctima, pues es utilizado. “A cuenta de qué los menores tienen armas, es importante perseguir a los adultos que los inducen a delinquir”, resaltó.
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