La necesidad de integrar la lectura de fuentes primarias en el estudio de esta materia.
En nuestro país se mantiene la tendencia a estudiar la Historia con base en fechas y nombres de lugares y personajes. La tediosa memorización de datos ha hecho que los jóvenes huyan del estudio de la historia, incluso de aquella que debería ser una prioridad como reafirmación de su sentido de nacionalidad y pertenencia: la de Guatemala.
El nuevo enfoque que se busca dar a la materia en la actualidad tiene la tendencia a incluir la lectura y análisis de fuentes primarias en las que han quedado consignados los acontecimientos. En ese sentido, el Acta de Independencia es una fuente indispensable que nos puede aportar el conocimiento de datos valiosos a partir de los cuales elaborar un análisis objetivo sobre nuestro país.
El documento original que contiene el Acta de lo decidido el 15 de septiembre de 1821 se encuentra depositado en la caja fuerte del Archivo General de Centro América. Fue descubierta en el entonces Archivo General del Gobierno, en 1933, por J. Joaquín Pardo y Pedro Pérez Valenzuela, miembros, por aquellos años de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. Se dice que el presidente Jorge Ubico se disgustó al darse cuenta, a raíz de dicho descubrimiento, del desorden en que estaba el acervo del Archivo.
Para la mayoría de guatemaltecos se trata de un documento del que solamente ha oído hablar, o al que se hace referencia en los libros, pero nada más. De hecho, para muchos resulta asombroso que el Acta original exista aún en nuestros días, con las firmas auténticas de algunos de los asistentes a la reunión efectuada el día 15 de septiembre de 1821 en el Real Palacio, ubicado en ese entonces, en el predio que ocupan actualmente el Parque Centenario y los edificios que se encuentran en las dos manzanas al poniente (la Biblioteca Nacional, el Archivo General de Centro América y el Instituto de Previsión Militar), en la zona 1 de nuestra capital.
La redacción del Acta se atribuye a José Cecilio del Valle. Aparecen como firmantes únicamente aquellos que ocupaban cargos en el Ayuntamiento de la ciudad o en la Diputación Provincial. Tiene como particularidad que no aparece el inciso 9º, el cual quizá por el nerviosismo de la ocasión, fue omitido.
El 15 de septiembre de 1821 representa la culminación del proceso por el cual Centroamérica, hasta entonces Audiencia o Reino de Guatemala (formado por las provincias de Chiapas, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica), se desligó del dominio político de España. El Acta se entiende mejor si se conocen los acontecimientos previos y posteriores a la reunión de aquel día, convocada apresuradamente a raíz de conocerse la adhesión de la Provincia de Chiapas al Plan de Iguala en México.
Sus 18 incisos hacen referencia, además del medular que habla en sí de la emancipación (inciso 1º), a otros asuntos importantes, como la convocatoria a un congreso con representación de todas las provincias para decidir, en última instancia, sobre el punto de independencia absoluta (inciso 2º); la reafirmación de la exclusividad de la religión católica (inciso 10º), o el papel “pacificador” de los curas y religiosos dentro del nuevo orden (11º). Más interesantes aún, resultan los incisos que establecen el continuismo, es decir, la especificación de que no habrá ningún cambio en las autoridades, que seguirán ocupando sus mismos puestos y cargos, empezando por el jefe político superior, Gabino Gaínza (7º y 8º).
¡Los invito a leer nuestra Acta de Independencia!
* Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad del Valle de Guatemala.
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