Estamos negando a nuestros hijos la oportunidad de una mejor sociedad, de una ¡Guatemala mejor! Todos tenemos una forma de ver la vida. La interpretamos a través de nuestras experiencias y de lo que nos han enseñado nuestros padres. Mi padre me enseñó a calcular todas mis acciones y reacciones, con miras a los efectos que tendrían sobre la vida de mis hijos, sobre mi descendencia. De esa
manera, he tratado de guiar mi vida, y lo que hoy pretendo lograr lo hago por ellos, por dejarles ¡una Guatemala mejor!
Sin embargo, veo que lo que acontece hoy en Guatemala parece ir en la dirección contraria. Lo que se privilegia en el ámbito público se limita al presente, a lo que sucede hoy. Parece que la consigna de aquellos guatemaltecos que tienen influencia sobre la política pública fuese “que importa lo que le pase a nuestros hijos”; si robo hoy y me beneficio, no me interesa el mañana. Como producto de esa “viveza”, buscan manipular las instituciones en su beneficio, sin importar que estas instituciones se desmerezcan y se destruyan. Lo que prevalece es el hoy: lo que se gana “hoy”, lo que se roba “hoy”, lo que se logra “hoy”, sin importar si en el camino se destruye nuestro país, nuestra Guatemala. . . la Guatemala en la que nuestros hijos vivirán.
De esa cuenta, se ha destruido todo. Las instituciones se han acomodado a los intereses particulares, y se ha olvidado el bienestar de la sociedad, el futuro de nuestro país. Todas las instituciones han sido trastocadas. “Politización” se dice, por no decir corrupción total, a causa de intereses particulares. Se hacen leyes a la medida. La Corte de Constitucionalidad legisla. El Legislativo ejecuta obra a través de sus ONG, y el Ejecutivo está atado de manos. Una muestra: las consecuencias de los desastres naturales no se pueden remediar, aunque cientos de guatemaltecos mueran, pasen hambre y frío, y no tengan un techo donde albergarse; porque los intereses de la 9a. avenida son prioridad. Ellos se llaman a si mismos patriotas, líderes o padres de la patria.
Yo espero que la ciudadanía reconozca que todas esas vallas no son, sino más de lo mismo. A menos que cambiemos el cristal del presente por uno transparente, que ponga atención al largo plazo y al futuro, estaremos negando a nuestros hijos la oportunidad de una mejor sociedad, de una ¡Guatemala mejor!
(*) Felicitaciones al presidente Álvaro Colom por la decisión de intervenir el Renap. Ojalá la Junta Interventora quede integrada por guatemaltecos honorables y capaces. Felicitaciones también al Cacif, y a quienes emprendimos esta la lucha.
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