El miércoles se estrena en Guatemala “El Juicio en Nuremberg”, el cual documenta el juicio de los nazis responsables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.
¿De qué se trata el documental “El Juicio de
Nuremberg”?
– El Juicio de Nuremberg se llevó a cabo inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Las potencias ganadoras enjuiciaron a los responsables de los crímenes que cometieron los nazis, no sólo en Alemania sino en todos los países que ocuparon. Duró nueve meses, durante los cuales el Gobierno norteamericano mandó a hacer una filmación, que es este documental, para que todos los alemanes supieran lo que había sucedido. Lo llamaron el proceso de “desnazificación” de Alemania. Pasaron esta película en todas las escuelas y todos los alemanes tuvieron que verla y asumir lo que los nazis habían hecho en otros países.
¿Cómo fue rescatado el documental?
– Esa película se destruyó parcialmente pero la hija del productor original, Sandra Schulberg, la rescató. La reconstruyó con unos US$200 mil y aportaron recursos, entre otros, los archivos de Holanda, Steven Spielberg y otros judíos de Estados Unidos. Apenas se rescató a finales de 2009, y este año se presentó en los festivales de Berlín, Nueva York y Jerusalén. La exhibición del próximo miércoles es la premier en América Latina. Ya viene subtitulada en español y yo hice la narración.
¿Por qué es importante presentarla en Guatemala?
– Aun antes de que se dieran las noticias de los experimentos médicos hechos por el Gobierno estadounidense con cuerpos de ciudadanos guatemaltecos, que es algo por lo cual condenaron a los nazis y que aparece en la película, quería mostrarla por tres razones: la primera es que los precedentes jurídicos de Nurem-berg son los que alimentan los juicios que nosotros llevamos en Guatemala, como los casos de genocidio y desaparición forzada. En segundo lugar, Alemania, cuando se encontraba destruida y desmoralizada entendió que para reconstruirse tenía que pasar por la justicia. Los culpables tenían que ser juzgados y condenados. Ese proceso no se ha dado aquí y mientras no haya justicia en Guatemala no habrá paz y seguirá la violencia. La gente tiene que entender la vinculación entre la impunidad que se generó alrededor de los crímenes de 200 mil muertos porque si no le pasa nada a alguien que mata a cientos de personas por qué van a creer que matar a uno o dos o a tres es condenable. En tercer lugar, el hecho mismo de que se haya hecho un documental y se haya pasado a toda la población alemana es algo que en Guatemala no ha sucedido. En Guatemala no se enseña en las escuelas qué fue lo que pasó durante el conflicto armado.
¿El precedente de Nuremberg puede facilitar las demandas de resarcimiento que puedan plantear los guatemaltecos afectados por los experimentos médicos?
– Las víctimas de esos criminales experimentos médicos tienen el derecho a la justicia y como parte de eso a un resarcimiento. Pero esa vehemencia con la que se ven esos casos debiera ser la misma que se tenga respecto a los miles de guatemaltecos que asesinaron durante el conflicto armado. Tiene que imperar la justicia no en unos casos sí y en otros no, sino siempre.
¿No será difícil exigir un resarcimiento cuando los experimentos se realizaron con la connivencia del Gobierno guatemalteco?
– Muchos gobiernos de Guatemala no sólo han estado de acuerdo sino que han sido directamente responsables de masacres y eso no los hace que gocen de impunidad. Son responsables. Es aún peor cuando individuos por razones ideológicas o de experimentación utilizan los instrumentos y los poderes del Estado para agredir a su propia población. El crimen debe ser condenado aún con más fuerza.
¿Cree que Estados Unidos esté dispuesto a resarcir a las víctimas?
– La actitud de búsqueda de justicia de Guatemala no debe de estar condicionada por si los Estados Unidos la van a ver con beneplácito o no.
¿No es incómodo que estos experimentos ocurrieran bajo el gobierno de Arévalo salgan a luz cuando se conmemora la Revolución de Octubre?
– Por supuesto. Como hijo de Juan José Arévalo me siento muy mal y quiero pensar que un humanista como él, que encabezó un Gobierno democrático, de haber estado enterado, jamás hubiera autorizado atrocidades como estas. De cualquier manera, hay una responsabilidad política porque fue durante su administración.
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