¿Qué tan importante es el sueño a la hora de mantenerse sana corporal y emocionalmente? Mucho más de lo que la mayoría imagina. Según la doctora estadounidense Jacqueline Miowdownic, quien estuvo en Guatemala hace un par de semanas, los estudios demuestran que las mujeres han perdido dos horas de sueño durante los últimos diez años. Esto, sin duda, afecta su desempeño mental, genera problemas hormonales y cardiovasculares y produce una estimulación anormal en las células asociadas al estrés.
“Cada vez dormimos menos, quizá no nos damos cuenta de ello, pero es así, hemos dejado de dormir las ocho horas que necesitamos para estar bien, y una mujer saludable es más productiva”, comenta Jacqueline Miowdownic, quien practica Medicina Preventiva y Wellness (bienestar) en el Programa de Salud Ejecutiva del hospital Baptist Health, ubicado en el sur del estado de Florida, en Estados Unidos. Para la especialista, el problema radica en que la sociedad de hoy exige demasiado a la mujer: es madre, esposa, ama de casa y profesional al mismo tiempo, además de ser hija, hermana y amiga. “De acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud, saludable no solo se refiere a la ausencia de enfermedad, sino a un ser humano con salud espiritual, psicológica y corporal, y claro que es posible lograr un equilibrio en esas áreas, pero no es fácil”, explica Miowdownic.
El primer paso para lograr esa salud integral requiere de la mujer moderna aprender a priorizar, a aceptar que no puede hacerlo todo y mucho menos, todo bien. “Tenemos que elegir para hacer aquello que decidamos hacer de la mejor manera. Si se puede, es importante aprender también a delegar, a dejar que los demás nos ayuden, incluyendo por supuesto a la pareja. ¿Qué ganamos con ello? Agregamos expectativa de vida a nuestra vida”, continúa la especialista en medicina preventiva, quien hace énfasis en lo imprescindible que es para las féminas aprender a decir “no” sin sentirse culpable, para ella, eso es parte del proceso de madurar y, con ello, de estar consciente de que no se puede hacer y cumplir con todo.
Y en ese proceso de cuidado personal entra, precisamente, el tema del sueño y de la alimentación. “Definitivamente, un sueño que no es óptimo afecta la salud global de la mujer. Vale la pena dejar algunas cosas para descansar lo necesario. Y con respecto a la alimentación, resulta de vital importancia acercarnos a los “alimentos que vienen de la tierra” y descartar la comida chatarra o la comida embazada o llena de químicos”, enfatiza Miowdownic, pues ello garantiza disminuir las probabilidades de padecer enfermedades crónicas. La especialista concluye diciendo que además de un beneficio para sí mismas, esos cambios que debe hacer la mujer moderna son un legado para sus propios hijos, ya que de paso les está enseñando a ellos a cuidarse a sí mismos.
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