Entre las 3 víctimas mortales de la balacera, que ocurrió el sábado por la madrugada se encontraba la vendedora de dulces Patricia Velásquez, de 15 años.
En el ataque armado del sábado en la madrugada en el restaurante Taco Inn, 3 personas murieron y otras 9 quedaron heridas. Entre las víctimas se encontraba Patricia Margarita Velásquez, de 15 años, y su hermana Liliana, de 7, ambas vendedoras de dulces.
elPeriódico intentó en dos ocasiones conversar con el padre de las víctimas, pero él se encontraba en diligencias relacionadas con el ataque contra sus hijas. Ayer, su hijo Alberto respondió que entendía que este diario quería contar la historia de su hermana, pero la familia había decidido no hablar.
“Nada nos va a devolver a mi hermana, y no queremos volvernos un espectáculo. Tememos por la seguridad de la familia, porque somos tan vulnerables como cualquier otra”, declaró.
En el informe de la Policía Nacional Civil (PNC) sólo se consigna que Patricia ingresó en el hospital Roosevelt como XX y murió a causa de las múltiples heridas de arma de fuego. Su progenitor la identificó después. Reportes médicos muestran que a Liliana la dieron de alta el lunes. “Está bien”, dijo su hermano Alberto.
elPeriódico recorrió el sector donde ocurrió el crimen para interrogar a comerciantes, transeúntes y meseros si conocían a las dos niñas. La respuesta era la misma: nadie las conocía, nadie las recordaba.
Sólo David Cruz, mesero del bar Ultra, la recuerda: “Era flaquita, con el pelo largo”. Cuando este medio visitó la zona, había al menos 15 niños, de 7 a 15 años, vendiendo accesorios para teléfonos celulares, naranjas, cigarros y dulces. Otros lustran calzado.
Arnoldo Lemus, guardián del parqueo La Esquina, afirma que la mayoría de los niños trabajan hasta las 2 de la madrugada.
José, de 8 años, y su hermano Miguel, de 7 (ambos afirmaron desconocer su apellido), venden dulces típicos, una vez por semana. José cuenta que gana aproximadamente Q50 diarios y que sus padres no le permiten trabajar de noche. Vive en la zona 3 y asegura que asiste a la escuela.
Nidia Aguilar, defensora de la Niñez, afirma que unos 900 mil niños guatemaltecos trabajan, y de estos, unos 450 mil tienen de 5 a 13 años. Siete de cada 10 niños que trabajan son varones.
“Lustrar zapatos o vender chicles no está considerado de alto riesgo, pero como demuestra este caso, en cualquier momento pueden recibir una bala perdida, o pueden ser violados o usados como correo de drogas”, afirma.
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