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    Guatemala, martes 23 de noviembre de 2010

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    OPINIÓN

    Fondos públicos

    José Alejandro Arévalo

    Quien más gana y más gasta, debería pagar más.

    Cuatro quintas partes de los fondos públicos que administra el Gobierno de la República provienen de los impuestos que paga la población. No podemos olvidar que cada centavo de impuestos que recibe el Gobierno central y las municipalidades provienen del trabajo tesonero, sacrificado y esforzado de cada uno de los guatemaltecos, quienes contribuyen y sostienen al aparato estatal del país.


    Con cada compra-venta que realicemos, con cualquier bien que importemos, al recibir el pago de nuestros servicios y en cualquier transacción en que exijamos factura, ya sea una gaseosa, una comida, el cobro de un trabajo o por los intereses que nos pagan los bancos, siempre estamos pagando impuestos, dinero que entregamos al Gobierno para financiar los bienes y servicios públicos.
    De manera que ética, moral y legalmente, cada centavo que utiliza el Gobierno para darnos seguridad, justicia, salud, educación e infraestructura (que es lo mínimo para garantizar la vida, la libertad, la justicia, la seguridad y la paz), debería ser utilizado con absoluta transparencia, honestidad, eficacia y eficiencia.


    Si se aprueba el proyecto de presupuesto para 2011, como es lo más recomendable para no seguir arrastrando el presupuesto del año anterior y el consiguiente desorden fiscal, entonces podría sumar cincuenta y cuatro mil trescientos noventa millones, ochocientos noventa y seis mil quinientos setenta y cuatro quetzales (Q54,390,896,574), pero como los ingresos corrientes e ingresos de capital del Estado serán, según cálculos del Gobierno, de solo cuarenta y dos mil ochenta y dos millones, doscientos quince mil seiscientos ocho quetzales (Q42,082,215,608), no alcanzarán para cubrirlo.
    La diferencia entre egresos e ingresos del Estado sumarán doce mil trescientos ocho millones, seiscientos ochenta mil novecientos sesenta y seis quetzales (Q12,308,680,966). Hasta leer las cifras cuesta, a propósito escritas en letras y números.


    Para cubrir este nivel de gasto público, el Estado necesitará endeudarse por Q12,207,812,586, porque lo recaudado por impuestos no alcanza. De cada quetzal que ganan los guatemaltecos, once centavos se van en impuestos, en promedio, aunque unos pagan más mientras otros no pagan casi nada. Si el sistema fuera justo en función del ingreso, quien más gana y gasta, más debiera pagar, mientras quien menos gana y gasta, menos debiera pagar.
    Aunque la justicia fiscal también se logra invirtiendo y gastando más en los sectores más necesitados, focalizando los egresos del Estado en donde más se necesita seguridad, justicia, salud, educación e infraestructura. Esto lo comentaré en la próxima columna.

    José Alejandro Arévalo

    22 noviembre 2010

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