Hace algunas semanas escribí sobre como Luiz Inácio Lula da Silva, inspiró a Brasil para alcanzar resultados impresionantes en tan solo 8 años. No he podido comprobar si Lula anunció oficialmente durante su campaña, o al asumir su gobierno, una visión oficial de lo que quería para su país… pero solo con el hecho de decir: “Precisamos garantizar que cada hombre y cada mujer, por más pobre que sea, tenga derecho a tomar café de mañana, almorzar y cenar todos los días” además dijo “Brasil será la quinta economía del mundo”, fue suficiente para comprender que tenía un rumbo y un camino hacia dónde dirigirse y guiar a su equipo de trabajo hacia el mismo objetivo.
El presidente Lula tuvo la capacidad de generar un inusual desarrollo económico, ganar la confianza de todos los sectores de su país, y sobre todo tuvo el cuidado de invertir en los indicadores sociales que a la larga fueron su fortaleza que felizmente terminó en la generación de un desarrollo pleno. No puede existir desarrollo si no hay riqueza y no puede haber riqueza si no se incentiva al empresariado a invertir, pero sobre todo, no puede haber desarrollo si no se invierte en el crecimiento de los indicadores sociales.
Bien lo dijo Salomón, en su tratado de sabiduría, Proverbios (29:18): “Donde no hay visión el pueblo perece”. Y simplemente todos los libros de empresa nos dicen que la visión es lo más importante de definir en un plan estratégico. La visión debe ser sencilla, fácil de comprender, que genere unión y se haga equipo, genere acción, sea medible, inspire y sobre todo sea alcanzable. Muchos piensan que la visión es un sueño surreal y etéreo, casi un adorno en los planes. Por lo tanto la visión sin acción es nula, pero de igual manera la acción es nula sin visión.
Es importante preguntarse entonces, ¿cuál es la visión de país que en esta época electoral plantearán los candidatos a dirigir los destinos de Guatemala por los próximos 4 años? A todos nos gustaría ver visiones concretas de lo que debiese ser Guatemala en un futuro cercano, porque si bien es cierto no tenemos el tamaño de Brasil, sí tenemos la riqueza, la gente y las oportunidades que Dios le heredó a este maravilloso país.
En una reciente nota en elPeriódico se afirma que hemos perdido el liderazgo en muchos indicadores económicos y sociales frente Panamá y Costa Rica y que pronto podríamos ser relegados a una cuarta posición en el área, luego que ostentáramos por muchos años un primer lugar en la región. Lo anterior constituye un enorme reto para quien quiera liderar en forma responsable y consciente este gigantesco pero alcanzable reto. Entonces con el afán de construir por qué no enunciar una visión como esta: “Guatemala será el líder económico y social del área centroamericana y del Caribe en los próximos años”.
Es importante entonces que nuestros líderes políticos, económicos y sociales encuentren la convergencia del bien común al promover la unión de los guatemaltecos a construir la nación que deseamos. Dice John Maxwell: “cuando el mundo dice tengo que ver para creer, el líder dice tengo que creer para verlo”. Espero ver entonces más líderes que estén dispuestos a creer y sobre todo a estar dispuestos a desarrollar la confianza de los guatemaltecos para que creamos que sí es posible ver una Guatemala próspera, en paz y con mucha felicidad.
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