El presidente Álvaro Colom, ante el proceso de fiscalización que se había iniciado en el Congreso y la indignación de la opinión pública, anuló el contrato de compraventa de armamento para la Policía Nacional Civil (PNC)...
El presidente Álvaro Colom, ante el proceso de fiscalización que se había iniciado en el Congreso y la indignación de la opinión pública, anuló el contrato de compraventa de armamento para la Policía Nacional Civil (PNC), supuestamente a petición del Ministerio de Gobernación.
Las condiciones poco transparentes que prevalecieron con motivo del otorgamiento del referido contrato provocaron un recelo entre la oposición política y la opinión pública. Asimismo, varios diputados opositores comenzaron a desentrañar el negocio de armas, extremo que evidentemente preocupó al ministro de Gobernación, Carlos Menocal, y al presidente Colom.
La interpelación en el Congreso del ministro Menocal era cuestión de tiempo y lo más probable, según fuentes del Legislativo, era que la misma iba a desembocar en un voto de desconfianza en su contra.
En la conferencia de prensa en la que Colom se retractó, además de apoyar la gestión del ministro Menocal, pidió disculpas al pueblo de Israel por lo que consideró “comentarios racistas y ofensivos” de parte de algunos diputados. Asimismo, Colom insistió en que el proceso “ha sido transparente y ha procurado lo mejor para el Estado”, y que echaba marcha atrás en virtud de que se había originado “una campaña de desinformación y manipulación por intereses espurios, de carácter comercial y político”.
Finalmente, Colom expresó que se solicitará a la Organización de Estados Americanos (OEA) el apoyo para que avale un nuevo proceso de adquisición de armas para la PNC y se evite críticas de la oposición.
¡Qué extraño todo este asunto! Si el negocio era transparente y todo estaba en orden, entonces por qué tanto temor a la oposición política en el Congreso. El que nada debe nada teme, dice el refrán.
Al fin y al cabo el mencionado negocio se dejó sin efecto, pero que feo está todo eso de pedir disculpas al pueblo israelí por los “comentarios racistas y ofensivos”. Realmente, habría que profundizar en esto porque ha dejado un mal sabor y una tremenda inquietud entre la opinión pública.
En todo caso, el resultado ha sido positivo, porque se ha sentado un precedente sano en materia de contrataciones del Estado.
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