Existe un vacío enorme, por decoro y por decencia, por la firmeza y cadencia, por tomar la posición que lleve informar a muchos, que les lleve a desasnarlos… que les indique el camino, de la verdad, lo correcto, lo prudente, lo legal, lo ecuánime, transparente… y lo constitucional. La mayoría de medios, compró la farsa y vergüenza, adquirió la cara dura, conque –con cinismo puro– quieren timarnos de nuevo, los amorales oscuros.
La prensa –en su mayoría– no fija su posición… se limita a informar; trastrocando la verdad… a ser comparsa macabra del crimen, la corrupción, el circo e impunidad. La prensa se ha conformado, con decir lo que otros dicen, con dar el mismo valor, al discurso del mafioso, el inmoral, el decente, la pícara y el odioso. La prensa tiene el deber, de descubrir la verdad… de mostrar con avidez, con pasión y convicción, respeto por la virtud, por la sustancia valiosa de la justicia imperiosa.
Pero esa no es nuestra prensa… ni siquiera estoy seguro que –en este tiempo grisáceo de inmoralidad campante, donde manda el más torcido, el fatuo, terco o pedante– exista una prensa así. Una prensa de principios, de voluntad sin dobleces, de verdad sin vanidad… de compromiso certero: con la moral y entereza, con agudeza y firmeza… que exige su identidad. El aprecio por lo sabio, el desprecio al mentiroso, el respaldo al que es valiente… y la espalda al poderoso; son rasgos insoslayables que debieran dibujar su independencia, visión, su importantísimo rol… que debe sobrellevar, con diligencia y nobleza.
Pero nuestra prensa miope, está cavando un gran hoyo, permite –ingenuamente– que infractores de la ley, que agresores criminales de nuestra Constitución, les compren sendos espacios… falsos, feos… y banales. Generosas entrevistas, en radio y televisión, son concedidas –también– a estos malos ciudadanos, que vistiéndose de santos… engañan a los enanos. Enanos en convicción, en razón, discernimiento, enanos intrascendentes… que votan por decadentes. Pero “la pauta es primero” el negocio sobrepasa, supera y minimiza… la obligación de la prensa; por anuncios ilegales, por dinero de inmorales… se relega la verdad, se asesina la justicia, se mata la democracia… continúa la desgracia.
Los oscuros personajes, cuyos millones manchados de sangre, de corrupción, de vergüenza y desazón… son honrados, exaltados, promocionados… oídos; son validados –sin más– por la gente de la prensa. La prensa promueve el mal… y debiera repudiarlo, la prensa traiciona el bien… debiera privilegiarlo. Ante tan vil panorama, donde solo manda el pisto ¿Qué podemos esperar? Más desgracia, injusticias, más dolor y malestar. La prensa –como las instituciones que rehusando su deber… procrean desilusiones– optó por entrar al circo; por ser comparsa pasmosa, de la desgracia pueril… que llamamos democracia. Y cuando el país se encuentre bajo el totalitarismo, donde reinará la escoria… directores, accionistas, publicistas y farsantes… serán entonces historia ¡Piénsenlo!
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
20 comentarios: