Guatemala es uno de los 19 países del mundo reconocidos por su megabiodiversidad, es decir, por reunir en su territorio una mayor riqueza biológica.
Son19 los países reconocidos en el mundo por sus riquezas naturales. Guatemala, México, Costa Rica, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela son parte de ellos; otros 4 se ubican en África y 6 más en Asia. Todos son reconocidos como megadiversos porque concentran el 70 por ciento de la diversidad del planeta, pese a que sus territorios juntos tan solo acaparan el 10 por ciento.
Guatemala es nuevo en ese listado al igual que Japón. La Organización de las Naciones Unidas los integró en octubre pasado, y ahora esperan que el Fondo Mundial para el Medio Ambiente los apoye como al resto de integrantes a conservar y proteger la biodiversidad que habita cada lugar.
Además, quieren tener la oportunidad de participar y adoptar posturas comunes en foros internacionales, como respuesta ante las presiones de los países industrializados, índica el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Por sus características, estos países son importantes para el mundo. En el caso de Guatemala es un sitio pequeño en tamaño (108 mil 890 kilómetros cuadrados) si se compara con otros, pero su diversidad biológica los supera.
“Este es un tesoro que los guatemaltecos no reconocemos”, dice César Azurdia, coordinador del proyecto Guatemala Megadiverso a cargo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). Cuenta con 7 sitios que controlan el medio y la vida vegetal y animal relacionada con el agua. Tiene humedales que son de importancia internacional por desempeñar diversas funciones como el control de inundaciones, y si se cuentan los lagos, lagunas, ríos y pantanos son 252.
“Aquí se puede sacar ventajas de desarrollo como lo hizo Costa Rica”, agrega. Se refiere a que el vecino país le apostó a la tecnología, la educación y a la biodiversidad para crecer en la economía, en los aspectos sociales y en el turismo.
“Ahora que pertenecemos a ese bloque debemos explotar y proteger de forma adecuada los recursos naturales que tenemos. Nuestra meta es que esta década –2011 a 2020- Guatemala logre enfrentar los golpes del cambio climático, disminuya la vulnerabilidad causada por los invasores de áreas protegidas y aporte al desarrollo humano”, señala.
Las amenazas a la biodiversidad comienzan con los habitantes de cada ciudad. Son ellos los que contaminan los cuerpos de agua, aportan a la tala inmoderada de árboles, realizan invasiones de áreas protegidas, se benefician de la caza y utilizan los recursos no renovables para su beneficio.
Estos inconvenientes hacen que el Conap trabaje en un reglamento que se espera regulará el trato que los guatemaltecos y el mundo dan a la biodiversidad del país.
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