El 50 por ciento de los guatemaltecos no sabe por quién votar en estas elecciones. La mayoría de estos indecisos vive en las zonas urbanas y pertenece a las clases medias. Por lo demás, aunque ya hay 28 partidos inscritos, apenas 2 tienen real implantación territorial, mientras que, conforme se calienta el clima electoral, se integran 3 pelotones de candidatos.
El Instituto Internacional para la Cultura Democrática (México/Perú) y la Fundación DESC (Guatemala) levantaron dos encuestas nacionales de opinión sobre preferencias electorales. Según el formato de las preguntas, los resultados son diferentes, aunque las tendencias no varían.
Así, en un cuestionario abierto, sin mencionar candidatos y solo preguntando a quemarropa “¿por quién va a votar en las próximas elecciones?”, el 28 por ciento dice que por Otto Pérez Molina, el 11.4 por ciento prefiere a Sandra Torres y el 2.1 por ciento se inclina por Manuel Baldizón. Pero el dato sobresaliente es el de los indecisos: 49.7 por ciento (Gráfica 1).
La otra modalidad de consulta, simultánea pero a otra muestra de electores, es con boleta simulada que incluye a los candidatos conocidos hasta mediados de marzo. El orden de los primeros tres candidatos se mantiene, pero las proporciones cambian (Gráfica 2). Llama la atención que al observar los retratos y símbolos, Arzú se adelanta dos posiciones y Suger una, mientras que Zury Ríos y Mario Estrada ya constituyen un tercer pelotón.
En ambas mediciones, la distancia entre los primeros 3 lugares es notable, mientras que del tercero al sexto se aprecia un empate técnico. Es todavía temprano proyectar tendencias, pero de las gráficas se extraen 2 conclusiones: a pesar de una diferencia de 20 puntos entre los 2 primeros, no hay mayoría absoluta, y, luego, aún no se dibuja una tercera vía, sino un pelotón. Aunque solo las encuestas de abril y mayo nos dirán si Baldizón se despega y qué ocurre con los votos de Arzú cuando su foto desaparezca de la boleta nacional.
Otra manera de aproximarse al peso territorial de los candidatos y sus estructuras partidarias, es midiéndolos por departamento (Gráfica 3). Aunque por el tamaño de la muestra no es una manera tan confiable de medir, testeando a la vez con grupos focales del IICD/DESC en los ocho principales distritos electorales las tendencias coinciden.
En los cuadros más finos se aprecia que hay un equilibrio de voto urbano/rural para Otto Pérez y que el respaldo a este candidato es un 30 por ciento más alto entre los hombres. En cambio la intención de voto para Sandra Torres es casi el doble entre las mujeres en relación a los hombres. Baldizón tiene más voto rural que urbano en una relación de 2:1.
En la consulta espontánea, el voto de rechazo es relevante para Sandra Torres (Gráfica 4). El 29 por ciento nacional coincide con la encuesta de marzo que elPeriódico encargó a Borge. La proporción de electores que nunca votaría por Torres es más alta en zonas urbanas (32.3 por ciento), entre los hombres (33.3 por ciento) y en el departamento de Guatemala alcanza el 35 por ciento.
Dado que los indecisos serán el mercado electoral a conquistar por parte de los candidatos a fin de consolidarse o reposicionarse, es relevante explorar qué rasgos describen a este 49.7 por ciento del total de potenciales electores (Gráfica 5): viven en zonas urbanas y son ladinos, están entre las clases medias y son católicos, son gente menor de 30 años y que solo cursaron la escuela primaria. Una hay una diferencia apreciable entre hombres y mujeres.
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