Las periferias de Chinautla, Villa Nueva, Mixco y Villa Canales cuentan con un centenar de barriadas: en el perímetro de la capital hay 199.
La escasez de agua potable, la acción de las pandillas juveniles, los deficientes servicios de transporte público, salud y educación acompañan el diario vivir de los vecinos de los asentamientos de Ciudad Peronia, Villa Nueva.
Más de 70 mil personas transitan por los estrechos callejones e incontables graderíos que conducen a las viviendas construidas en los nueve asentamientos que abarca Ciudad Peronia, estima el párroco del lugar, Fredy Arroyo.
Nombres como Oasis, Emmanuel, El Triunfador y La Buena Esperanza son los nombres que los pobladores les han dado a las áreas donde construyeron sus viviendas y que distan entre una hora y 90 minutos del centro capitalino.
Hay agua, pero llega cada dos días o por horas dependiendo de cada lugar, explica Arroyo, quien reconoce la problemática de los vecinos que viven en esta zona, considerada roja por la Policía Nacional Civil (PNC), debido a los índices de violencia por las acciones delictivas de los pandilleros.
La mayoría de vecinos trabaja en el comercio informal o como empleadas domésticas en colonias vecinas, escasamente llegan al salario mínimo, afirma el párroco, quien añade que existe un estigma negativo que afecta a los pobladores del asentamiento igual que ocurre con los vecinos de otras colonias marginales de la capital.
El caso de Ciudad Peronia evidencia el creciente número y expansión de los asentamientos humanos que han surgido en municipios cercanos como Chinautla, Villa Nueva, Mixco, San Miguel Petapa y Villa Canales, que reportan unos 110 barrios marginales.
Hace 7 años, en las zonas de la capital se localizaban 175 asentamientos precarios, según un estudio que elaboró la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies). En la actualidad, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y la Municipalidad de Guatemala contabilizan alrededor de 199 asentamientos ubicados en las diferentes zonas capitalinas.
Según el consultor de Asies, Luis Linares, son asentamientos precarios las urbanizaciones ilegales que no cumplen con las normas mínimas para la construcción de viviendas.
“La ciudad y sus periferias ya están saturadas, y las áreas de expansión se han trasladado a otros municipios que van creciendo en servicios y oportunidades, así como en número de inmigrantes”, agrega.
Pese a que algunos lugares ya cuentan con servicios de agua, energía eléctrica, drenajes y caminamientos siguen siendo considerados asentamientos porque las condiciones de vida de sus residentes son precarias y están ubicados en reducidos lotes en cerros, barrancos y otros terrenos que no fueron urbanizados previamente.
La solución que ofrecen los alcaldes es mejorar algunos servicios básicos, pero el problema es de fondo: no hay proyectos habitacionales dignos para las familias pobres que tampoco son elegibles para optar a créditos hipotecarios, concluye Linares.
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