La Municipalidad de Alotenango dio a una empresa el control del basurero “El Astillero”, ahora los guajeros dejan los desechos en el kilómetro 87 en espera de los compradores.
Un acuerdo verbal entre la Municipalidad de Alotenango, Sacatepéquez, y la empresa Procicla dejó sin lugar de trabajo a los guajeros de “El Astillero”; el terreno que es utilizado como basurero por los vecinos de La Antigua, Ciudad Vieja, Pastores y de este municipio, desde hace más de 20 años.
Hace 2 meses este grupo se trasladó a la orilla de la carretera, en el kilómetro 87 de la Ruta Nacional 14 que comunica La Antigua con Escuintla, 4 kilómetros antes de La Reunión. Desde ahí despacha la venta de desechos a quienes trabajan en la industria del reciclaje. El camino de terracería que separa el basurero de la ruta principal ahora se encuentra con desperdicios que luego arrastra la lluvia.
El trabajo en “El Astillero” comienza a las 7:00 de la mañana cuando llegan los recolectores a clasificar los materiales –como vidrio, latas, cartón, plástico, metales– que pueden servir para reciclaje, y termina cerca de las 18:00 horas. Se trata de 20 grupos familiares que se internan entre la basura de la misma forma como se trabaja en el relleno sanitario de la zona 3 capitalina.
Unos buscan entre los desperdicios y acarrean el material, mientras otros se dedican a contabilizar y medir (o pesar) lo que tienen para luego venderlo a quienes llegan al lugar. Pueden obtener en promedio Q400 semanales.
Esta rutina fue común para las familias hasta hace dos meses, cuando la Municipalidad de Alotenango decidió conceder el permiso a Procicla, la firma que según el secretario de la comuna, Juan de la Cruz, quiere colaborar con el manejo de “El Astillero”.
“La Municipalidad no tiene la experiencia para darle un adecuado tratamiento a la basura. Víctor Palomo, de Procicla, nos dijo se pueden aprovechar los desechos y que Alotenango puede beneficiarse de energía eléctrica, por eso le permitimos trabajar en el lugar”, explica el secretario. Sin embargo, no existe un contrato que explique los términos ni las condiciones porque se trata de un acuerdo verbal, advierte De la Cruz.
Las familias provenientes de Aguacatepeque y Candelaria que trabajan en el vertedero ven con buenos ojos vender lo que reúnan a una empresa en particular, pero no llegaron a un acuerdo con Procicla en cuanto a los precios. Por eso, dicen ellos, ahora separan la basura pero no pueden almacenarla en el lugar.
La decisión de cambiar la mecánica de trabajo en “El Astillero” ha hecho que se extienda la contaminación hacia otros espacios cercanos. De acuerdo con José Cruz, padre de familia y recolector de basura, ahora deben movilizar los quintales de plástico, metal, aluminio, hule, cartón y plástico a la orilla de la carretera de la RN 14 para esperar a que los camiones lleguen a comprarles losmateriales.
“No podemos esperar que Procicla defina qué hará. Hasta ahora hemos perdido ingresos. En una semana normal conseguíamos hasta Q400 mientras que ahora menos de Q200. No tenemos otra opción”, dice Oscar Leonel, otro trabajador.
El secretario Municipal dice que el problema se solucionará en breve. El Concejo Municipal se reunirá la semana entrante para definir el contrato con Procicla, establecer la forma de trabajo de los recolectores y normar para que los materiales no se rieguen en terrenos aledaños.
elPeriódico intentó comunicarse con Víctor Palomo, de Procicla, pero De la Cruz dijo que no tenían cómo localizarlo. Trató de comunicarse al teléfono 2442-0459 y a la dirección que aparece registrada en el informe Reporte Nacional de Manejo de Residuos en Guatemala, así como al correo electrónico.
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