La violencia de los Zetas se incrementó en 2011, al igual que los operativos para capturarlos. El mapa de los lugares donde se han producido las casi cien capturas de los Zetas visibiliza las zonas donde la sanguinaria organización está operando.
Este ha sido el año de las acciones más feroces de los Zetas en Guatemala. Desde que ingresaron en el país a finales de 2007 no se habían hecho notar ni repudiar como en los últimos meses, pero al mismo tiempo se han incrementado las detenciones de sus miembros y sus colaboradores. Las fuerzas de seguridad les han incautado a los Zetas este año más armas, vehículos y municiones que a ninguna otra organización criminal en el país.
Los Zetas descuartizaron en 2011 a un fiscal y lo grabaron en video. Masacraron campesinos y decapitaron secuestrados.
Lanzaron granadas contra policías. Asaltaron bancos y quemaron estaciones de autobuses. En respuesta, los operativos conjuntos allanaron campamentos de entrenamiento y casas de refugio. Les decomisaron decenas de vehículos y detuvieron a 17 de sus altos jefes.
Según una revisión de elPeriódico de las capturas vinculadas a la organización, en Guatemala se han aprehendido a 88 Zetas y colaboradores cercanos desde marzo de 2008 (cuando mataron al capo de nororiente Juan José Juancho León, en Zacapa) a la fecha. El 75 por ciento de esas 88 capturas se hizo en 2011.
El mapeo de los sitios en los que se detuvo a Zetas y de las casas y fincas donde les decomisaron armamento muestra las áreas del país en las que está operando la organización criminal.
Los puntos forman una franja que comienza en Ixcán, pasa por las Verapaces, toca Petén y llega a Zacapa. Coincide con parte de la ruta de los cargamentos de droga que se trasladan desde Sudamérica hacia Honduras y que ingresan por tierra en Guatemala en busca de México y Estados Unidos.
Hay en total 21 municipios en los cuales se puede observar la marca Zeta.
El Gobierno ha decretado estado de sitio en los 2 departamentos con más presencia de Zetas: Alta Verapaz, desde finales de 2010 hasta febrero; y Petén, después de la matanza de los 27 jornaleros. El área continúa bajo estado de alerta.
Para la organización criminal más sanguinaria de México, Guatemala es un punto en el mapa del corredor de la droga desde Sudamérica hacia Estados Unidos. Es un lugar estratégico para asegurar los cargamentos de cocaína.
Para conquistar y controlar esta zona, los Zetas deben enfrentar a las autoridades de seguridad y a los carteles de la droga locales. Lo hacen por las buenas y por las malas. En Petén han comprado y se han apropiado de fincas. Extorsionan y atacan. Reclutan y eliminan. Sobornan y amenazan.
Aunque el presidente Álvaro Colom le aseguró hace poco a una cadena televisiva internacional que los Zetas “han sido desarticulados y se replegaron hacia México”, hay suficientes indicios para asegurar que la organización criminal sigue en el país. Un mapa realizado por la inteligencia gubernamental ubica a los Zetas en 14 de los 22 departamentos. Uno de los municipios con mayor operación es Poptún, Petén.
En el año de los Zetas, el grupo también se ha visto orillado a escapar y esconderse. Debido a los estados de sitio, la investigación de su estructura y el seguimiento de sus pasos, los jefes y operativos han debido bajar el perfil. Hasta festejar se ha tornado complicado. En junio pasado, un operativo elite frustró una fiesta de altos jefes de los Zetas en Ixcán. No se capturaron a los grandes comandantes, pero en la semana siguiente se aprehendieron a 15 zetas en franca huida. Los allanamientos y las capturas no han parado desde entonces. Los Zetas están actuando con sigilo. Hasta su próxima irrupción.
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