En una cosa tiene razón Manuel Baldizón, el candidato presidencial de Lider: de seguir por la misma ruta que llevamos en materia de ingresos para el Estado, no llegaremos a ninguna parte.
Los diputados aprobarán la ley Antievasión II, luego vendrá la III y la IV, para irle mejorando al fisco sus ingresos en unos centavitos, pero no más. Y se necesita un cambio real, de fondo, en la estructura fiscal, para dejar de financiar con préstamos y emisión de bonos asuntos como el pago de maestros o el mantenimiento de las carreteras. Mucho menos va a poder acometerse el combate a la desnutrición crónica, invertir en capital humano o favorecer el crecimiento económico, si se carece de los medios para hacerlo. Claro que todo el dinero en poder del Estado será siempre insuficiente si los políticos usan esos fondos para enriquecerse.
De manera que, es cierto, se necesita atreverse a hacer las cosas de manera distinta. Pero la propuesta de Baldizón de sustituir el cobro actual del IVA por un impuesto de ventas del 5 por ciento, general y sin exenciones, además de mantener otros gravámenes como el Impuesto Sobre la Renta, el impuesto a los inmuebles y ciertos impuestos específicos, inspira más dudas que confianza.
Baldizón sostiene que solo el cambio del IVA al impuesto de ventas le dejaría al fisco cerca de Q42 millardos en total, en parte porque ampliaría la base de cobro a sectores que ahora no pagan (como las universidades, los colegios, etcétera).
Eso es bastante más que los actuales entre Q32 y Q34 millardos de ingresos tributarios. Y si se suman los ingresos por impuestos como el de los combustibles o el de circulación de vehículos y más, Baldizón asegura que el Estado podría recibir más de Q50 millardos. Desaparecería el déficit de un momento a otro.
Sin embargo, ninguno de esos cálculos tan promisorios puede ser consultado aún en un estudio al que uno pueda recurrir para enterarse de los detalles. Baldizón dice que cuenta con él y muestra algunas gráficas, pero todavía no lo ha sometido a debate. De acuerdo con el candidato, sus principales asesores para construir esta propuesta han sido la abogada especializada en finanzas, Gladys Monterroso, el abogado Ricardo Sagastume (exdirector de Cámara de Industria) y dos auditores que integran su partido. Sostiene que ha echado mano, además, de su propia experiencia empresarial y como presidente de la Comisión legislativa de Finanzas. Esto es, para decirlo de bonita manera, poco respaldo para invitar al país a dar un paso tan determinante.
Si uno además tiene en cuenta que Baldizón se identifica ahora a sí mismo como un libertario y conversa con el Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES, el think tank que sigue la escuela austriaca de economía), pues la situación ya resulta más inquietante.
Y además, salta a la vista una aparente contradicción entre su profesión de fe libertaria y otras propuestas suyas de transferir dinero público a los ancianos, a las familias pobres, a los estudiantes y a los campesinos. Añada usted a la ecuación la promesa del bono 15.
Pareciera como una serie de promesas aisladas que funcionan muy bien en la campaña pero ya reunidas todas se muestran incoherentes, dispares e incluso contradictorias.
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