No obstante la trágica pérdida de vidas y la enorme destrucción que está dejando tras de sí la todavía activa depresión tropical, el presidente Álvaro Colom anunció...
No obstante la trágica pérdida de vidas y la enorme destrucción que está dejando tras de sí la todavía activa depresión tropical, el presidente Álvaro Colom anunció que participará en la XXI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Asunción, Paraguay, la próxima semana –oportunidad que aprovechará para despedirse de los gobernantes de la región.
Ni bien acaba de regresar de Taiwán y ya se va de viaje de nuevo el inconsciente de Colom. Sin duda, le tiene sin cuidado que el país esté en ruinas y que cientos de miles de guatemaltecos estén sufriendo los efectos no solo del devastador desastre natural, sino también de la escandalosa corrupción que se ha evidenciado luego de que cayeron las fachadas de una inversión pública sobrevalorada, sin calidad alguna y, en muchos casos, hechiza.
Pero Colom no se pierde el viajecito, a pesar de que su posición de gobernante le exige estar al lado de su pueblo en estos momentos de luto, dolor, llanto, desolación y desgracia. Todo el mundo esperaría que estuviera recorriendo el territorio nacional percatándose de la destrucción en los lugares más recónditos y dirigiendo personalmente la reconstrucción, para la cual ha solicitado al Congreso la aprobación de préstamos multimillonarios. Empero, Colom prefiere fallarle a su pueblo a dejar de saludar personalmente a sus colegas gobernantes de la región.
Por cierto, el presidente Colom desprecia al expresidente Kjell Laugerud (1974-8), al extremo que se negó a rendirle honores como exgobernante guatemalteco al momento de su fallecimiento, al igual que al exvicepresidente Francisco Villagrán Kramer (1978-80). No obstante, recordamos que Laugerud, con sus luces y sombras, se puso al frente del pueblo, con decisión y espíritu de lucha, después de la devastación que dejó tras de sí el terremoto ocurrido el 4 de febrero de 1976. Animó a los guatemaltecos a levantarse y salir de los escombros. Recorrió incansablemente el territorio nacional una y otra vez, y lideró con éxito la reconstrucción nacional y la reactivación económica.
Por el contrario, Colom declara el Estado de Calamidad Pública por 30 días e, inmediatamente, se va de viaje. ¡Qué tal! ¡Vaya líder nacional el que tenemos! Otro hubiera sido estaría consternado no solo por la tragedia, sino también por los pecados de corrupción imputables a su administración. Estaría exigiendo rendición de cuentas a los funcionarios responsables y promoviendo la ejecución de fianzas de calidad de las obras desbaratadas.
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