El debate promovido por la AGG resultó ser un enfrentamiento de personalidades eminentemente dispares. ¿Y cómo podía haber sido de otra forma? Por una parte, se presentaba un candidato que ha estado bregando durante años en la política, que tiene una idea clara de las necesidades de Guatemala, y más aún de cómo resolverlas. Y por otro lado, un personaje “original” con propuestas poco viables y mal digeridas por él mismo. Y no debe extrañarnos ello, puesto que “el honorable contrincante” de Otto Pérez Molina (OPM) ha llegado a la segunda vuelta de carambola. Está claro que la situación inesperada tomó por sorpresa a Manuel Baldizón (MB).
Veamos. Sandra Torres estaba destinada en principio a ser la candidata del oficialismo, opositora electoral del Patriota. O al revés. La candidata falló en su intento de ser inscrita y la baraja volvió a repartirse a últimas hora. UNE y Gana estando fuera de tiempo para nombrar una nueva o nuevo candidato se encontraron para negociar dos opciones: Baldizón, enemigo acérrimo desde el 2009; o Creo, un partido considerado por el liderazgo de la UNE demasiado “chancle” a pesar de su vice autóctona. Se prefirió, por consiguiente, dejar atrás las animadversiones pasadas y apoyar a Lider –coyotes de la misma loma– para la Presidencia. Algunos han pretendido que los votos en exceso obtenidos por Creo fueron regalo de la UNE-Gana, pero eso nunca se sabrá a ciencia cierta. Lo que seguro es que Baldizón pasó a segunda vuelta de “pura chiripa”, sin estar preparado para ello. Y lo está demostrando con ideas demagógicas lanzadas a diestra y siniestra, apoyado todo ello en una propaganda –admítamelo– de excelente calidad que ha calado en ciertos estratos sociales. Por el contrario, el programa de Pérez Molina, de corte clásico, es claro y realizable por lo menos en gran parte en los próximos cuatro años.
Seguridad que el general conoce y manejará personalmente.
Programa económico con conceptos coherentes y un equipo apto para llevarlo acabo con éxito. Programas sociales bien concebidos y aunque es lo último sumado al programa de gobierno del Patriota, será ejecutado de manera límpida y eficaz según formal ofrecimiento de OPM.
En cuanto al resultado de la segunda vuelta, ello dependerá de la afluencia de votantes urbanos. Por cada simpatizante de OPM que no vaya a votar, MB recibirá un voto a su favor proveniente del electorado rural de la UNE. Habrá que tomar en consideración también cierto voto “oculto” que nunca aparece en las encuestas y que proviene sobre todo de las áreas rurales más recalcitrantes en develar opiniones.
Sin embargo, atengámonos –más que a los actuales pronósticos favorables a OPM– a la opinión de un viejo campesino de Cabañas, Zacapa, que en rueda de amigos declaraba: “No se hagan bolas, muchá, ahora le toca al general. Dentro de cuatro años, a saber…”.
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