El Serce coloca a Guatemala entre los cinco países de América Latina con mayor retraso en ese aspecto.
En los últimos cuatro años, la falta de financiamiento para fortalecer los Programas de Apoyo (valija didáctica, alimentos y útiles escolares), la distribución de textos, los niveles básico y diversificado, y la nómina de docentes afectó de manera grave la calidad educativa del país.
A este factor se sumó la entrada en vigencia del programa Mi Familia Progresa (Mifapro), que descontó del presupuesto del Ministerio de Educación (Mineduc) Q1.162 millardos.
Los resultados del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Serce) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, en inglés), que fueron dados a conocer el año pasado, colocan a Guatemala entre los cinco países de América Latina, arriba de Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana, con mayor rezago en calidad educativa.
El estudio elaborado de 2004 a 2008, por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad (Llece), contó con el apoyo de la Unesco. Fueron evaluados 196 mil 40 estudiantes de tercero y sexto grado del nivel primario en Matemática, Lenguaje y Ciencia de 16 países de América Latina. Guatemala ocupó el 11 lugar.
En ese sentido, Federico Roncal, director del Proyecto de Desarrollo Santiago (Prodessa), considera que los hallazgos del Serce evidencian el retraso del país comparado con otros de la región. “Solo con Costa Rica tenemos un rezago de 60 años en algunos indicadores, en otros como en la tasa de analfabetismo hasta 80 años”, dijo.
“Los alumnos salen de la escuela, pero no aprenden”, dijo María Ester Ortega, analista de educación de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies).
De acuerdo con Verónica Spross de Rivera, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación, el país avanza pero más lento que otros países. “Acá tenemos un promedio de 5.3 años de escolaridad en el nivel primario, en El Salvador son 8”, mencionó.
En la actual administración se agravó la falta de recursos para financiar los programas del Ministerio de Educación (Mineduc) que en otros gobiernos había sido un problema recurrente, con la puesta en marcha de Mi Familia Progresa (Mifapro), que resta a la cartera un poco más de Q1.162 millardos al año.
Además, resultó más evidente el retardo con que el Ministerio de Finanzas asignó fondos.
Este año hubo 2, de 4, desembolsos para la compra de alimentos escolares. No se distribuyeron libros de texto, ni se reconstruyeron más de 500 escuelas destruidas a causa de la erupción del volcán de Pacaya, la tormenta Agatha y la lluvia de 2010.
En la actualidad los renglones para subsidiar la valija didáctica, la refacción y los útiles son conocidos como “fuente 21”, explicó Spross de Rivera. “Salen del IVA-PAZ que es difícil de recaudar”, dijo.
“Dicen que la Dirección General de Educación Bilingüe Intercultural (Digebi) no ejecuta el presupuesto, pero no, que los recursos llegan en septiembre porque salen de la fuente 21”, añadió el director de Prodessa.
Con Mifapro, la experta experta de Asies sugirió revisar el programa. “Debe verificarse como se seleccionan las familias y buscar una estrategia de salida. A la fecha no hay un plan. No puede acompañarse a las familias hasta que los hijos cumplan 18 años”, afirmó.
Al momento, el programa ha generado grandes expectativas, afirmó Spross de Rivera. “Es necesario que existan mecanismos para que salgan beneficiados y entren nuevos, para evitar un crecimiento desmedido”, aseguró.
Roncal considera que Mifapro no mermó los fondos del Mineduc. “Funcionó de manera casi independiente y por eso fue ágil en la distribución de los recursos”. Sin embargo, coincidió con otros expertos en la necesidad de institucionalizarlo. “Es fundamental conectarlo con otros programas del Estado que brinden capacitación o acceso a créditos a los beneficiados. De lo contrario, los frutos se verán hasta dentro de 20 años”, explicó.
Soluciones a los problemas anteriores, entre otros que afectan al sector, no se ven reflejadas en las propuestas políticas de los candidatos a la presidencia del país por el Partido Patriota (PP) y Libertad Democrática Renovada (Lider), observan los analistas consultados. Francisco Cabrera, consultor independiente, dijo que los planes de ambos partidos le resultan “generales”. “No se trata de propuestas de política educativa, lo que hay son generalidades que no dicen mayor cosa. Es urgente que se sepa qué quieren hacer y con qué quieren hacerlo”, aseveró.
Roncal opina que la propuesta del PP está “bastante desconectada del actual quehacer del Mineduc. Mencionan la formación docente, en la cual se han invertido Q60 millones. No sabemos si van a continuar con lo que existe o van a empezar uno nuevo. Igual con el currículo. Se ha implementado ya un Currículo Nacional Base (CNB), guías y textos, entonces, ¿ellos van a trabajar uno diferente?”, preguntó.
En el caso de Lider, Roncal cuestionó las fuentes de financiamiento para cumplir con las promesas. “Entregará un millón de becas. ¿Cómo las va a pagar?”, cuestionó.
Sin embargo, señaló que el contenido técnico de la propuesta está mejor relacionado con las actuales políticas públicas. “Menciona el programa de profesionalización docente, la entrega de material didáctico de calidad y producción de libros de texto. Eso es importante porque no se avanza ni un centímetro en calidad educativa sin libros en las aulas”, agregó.
Sin embargo, mencionó Verónica Spross de Rivera, “no se escucha de ninguno de los dos partidos cómo evitar que Mifapro crezca más, o el sustento fiscal para cumplir las promesas. En las propuestas debería buscarse formas para modificar las fuentes de financiamiento de los programas del Mineduc, en este caso que no sea más la Fuente 21”.
En el caso de las becas que ofrece Lider, María Ester Ortega, de Asies, opina que el Ministerio no debe sufragar gastos de estudios superiores, cuando no se han resuelto los problemas de la secundaria. Becas con vocación ocupacional para los estudiantes de básicos y diversificado, sí”, agregó.
Edgar Ajcip, coordinador general del Plan Nacional para El Cambio, de la agrupación Lider, explicó que la propuesta de gobierno logra el sustento financiero con la reforma fiscal que impulsará el gobierno de Manuel Baldizón. “Solo de esta forma obtendremos mayores recursos”, dijo.
Sin embargo, para subsidiar las becas que ofrece el plan, Lider planteará en el Congreso un nuevo impuesto que deben pagar universidades privadas y colegios. “Con los recursos crearíamos un fondo revolvente y un bolsón para pagar el beneficio. Creemos que no se opondrían a apoyar el programa”, refirió.
Roxanda Rodríguez, de la mesa de Educación del Partido Patriota (PP), considera que los expertos analizaron los planteamientos que aparecen en la Agenda del Cambio, Plan de Gobierno 2012-2016, y no la Propuesta del Plan de Educación del Partido Patriota que consta de más de 24 páginas.
“Hay procesos que no se pueden detener o dejar de darles continuidad porque son compromisos de Estado, como lo es la Reforma Educativa, las transformaciones curriculares o la ampliación de la cobertura”, dijo.
Opina que la cartera cuenta con recursos para poner en marcha la propuesta política. “Solo se requiere administrarlos de mejor manera y con mayor transparencia”, aseveró. Asimismo, existe el apoyo de organismos internacionales para apoyar programas educativos.
También tomar en cuenta la cooperación, siempre se ha impreso con esos recursos el CNB.
Para Verónica Spross de Rivera, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación, debe evaluarse el costo de fortalecer la demanda por medio de la gratuidad y las transferencias condicionadas en efectivo cuando el país registraba un indicador del 95 por ciento de cobertura en el nivel primario. “Hay que analizar si ameritó el costo para pasar al 98 por ciento actual”, dijo.
Otros como Federico Roncal, director de Prodessa, aseguraron que los dos programas resultaron positivos. “El problema con la gratuidad fue que no eran reales los datos de cobertura universal. Se creyó que habría un pequeño incremento de la población, pero en algunas escuelas la matrícula creció hasta un 30 por ciento”.
En relación a Mifapro Roncal afirmó que el programa permitió la llegada niños a la escuela que de otra manera no habrían sido inscritos en la escuela.
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