Tanto Otto Pérez Molina como Manuel Baldizón, y varios alcaldes electos, ya aceptaron el “Reto a la Discapacidad” que promueve Teletón con miras a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad física.
El 30 de enero del próximo año, el Presidente electo, y el que no ganó, tendrán que pasar el día usando una silla de ruedas. La idea es que ellos experimenten los problemas y obstáculos que las personas discapacitadas enfrentan en un país en donde nada está hecho para facilitarles la vida. “Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un diez por ciento de la población latinoamericana tiene algún tipo de discapacidad, por eso hace falta que quienes tienen en sus manos el poder de cambio se den cuenta de que los procesos de rehabilitación de estas personas van más allá de la terapia física, que urge su inclusión social, y que para ello hace falta modificar mucho, imagínese lo complicado que sería cruzar El Trébol en silla de ruedas…”, comenta Juan Carlos Eggenberger, vicepresidente de la Organización Internacional de Teletones, Oritel. Solo en Guatemala, las cifras apuntan a que un 1.4 millones de personas viven con discapacidades físicas o mentales, y a ese número hay que agregarle a sus familiares, que sin duda resultan igualmente afectados.
Quedarse de un día a otro sin poder valerse por sí mismo es sin duda un golpe fuertísimo para cualquiera y la recuperación puede ser lenta y dolorosa. “Las etapas del proceso de adaptación incluyen la pérdida de la autoestima de la persona, a quien le cuesta aceptar sus nueva condición. Hay una desvalorización de sí mismo, los pensamientos de “no sirvo para nada” empiezan a pesar, y más cuando hay abandono por parte de una pareja o familiar. La depresión puede instalarse en un segundo, hay desánimo, inapetencia, llanto, desesperación, frustración y hasta pensamientos suicidas”, agrega Silvia Patricia de Polanco, coordinadora del Área Psicopedagógica de Fundabiem. La psicóloga recomienda a los familiares de quien se encuentra en esta situación tener mucha paciencia, pues pueden presentarse cuadros de rechazo hacia prácticamente todo. “Hay que tener cuidado con el aislamiento, la aceptación social empieza en el grupo familiar, ellos no necesitan compasión ni mimos exagerados, mucho menos actitudes sobreprotectoras durante el resto de sus vidas, sino una oportunidad para seguir viviendo como personas valiosas, con mucho que aportar a pesar de sus limitaciones”, continúa de Polanco.
¿Dónde están las personas con discapacidad? Como dice Eggenberger, no se ven porque prácticamente no pueden salir a la calle, les es muy difícil moverse. “Por eso hablamos de una terapia integral, que por supuesto incluye la terapia física y sicológica, pero también la comunitaria o social, que incluye una legislación que promueva, por mencionar solo un ejemplo, cambios en la infraestructura. Las personas discapacitadas pueden vivir independientemente con herramientas muy sencillas”, concluye. Los discapacitados no están enfermos, sino que viven con una condición, y es la sociedad quien debe exigir su inclusión en la vida social, laboral, estudiantil… Lunes de Salud cubrirá en enero de 2012 el día del “Reto a la Discapacidad”.
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