El diseñador confiesa que si volviera a nacer, sería físico.
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En Guatemala la tienda del modisto ya tiene 4 años, pero es la primera vez que lanza una fragancia en este país.
En el marco de un desfile de modas, con la colección para invierno 2011, se presentó el 15 de noviembre la fragancia más reciente del diseñador español Adolfo Domínguez, llamada Bambú, con la que incursiona por primera vez en el mercado de la perfumería en Guatemala, de la mano de Fetiche. Su tienda, ubicada en el centro comercial El Pedregal, tiene 4 años en suelo guatemalteco. En una entrevista publicada en el diario El País, Domínguez expresa su amor por la literatura y otras aficiones.
Al entrar en su sitio web lo primero que se lee es “contiene alma”. ¿Qué es el alma? – Las investigaciones están acorralando la creencia de que es algo distinto de la materia, aunque eso no cuestiona la existencia de Dios. Einstein era un gran creyente. Yo tengo mis dudas. Pero esa es una frase que aparecía en una camiseta. Soy un diseñador bastante interior. Mi mujer, Elena, dice que si no la tuviese al lado colapsaría por exceso de densidad.
Si tecleamos en Google las palabras “Adolfo Domínguez escritor” sale alguien que se llama Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer. ¿No le molesta que no se reconozca su faceta como escritor? – Bécquer es el segundo mejor poeta español del siglo XIX. La primera fue Rosalía de Castro. No me molesta para nada. Yo soy un escritor aficionado. He escrito toda mi vida. Hilar palabras con la sintaxis correcta para mí es un medio para poner orden en lo que me rodea.
¿Escribe a mano? – Sí, soy incapaz de escribir a máquina. Escribo con lápiz y goma y luego lo paso al ordenador cuando no lo hace mi secretaria. Hasta los zapatos que calza son de su firma. ¿Nunca lleva ropa de otro diseñador? – Nunca. ¿Sabe la razón? (se ríe) Porque me sale más barata.
Acuñó el lema “la arruga es bella”. ¿No es lo mismo que defender que la errata es digna? – No sé si es digna o no, pero el error es absolutamente humano y absolutamente perdonable. Otra cosa es ser recalcitrante en el error porque eso sería estupidez. Equivocarse y rectificar es signo de inteligencia.
De no haberse dedicado a la moda, ¿qué le hubiese gustado ser? – Mi problema es que soy bastante disperso. No soy de la clase de gente que le gusta una actividad y se concentra en ella. Antes, a esta pregunta hubiese contestado concertista de chelo. Mejor, Mozart, al que adoro. Hubiese preferido tener talento musical que literario. La música me fascina. Hoy diría que si volviese a nacer, sería físico.
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