El trabajo realizado en la Tipografía, el DCA y la TGW.
A Ronaldo Robles y Carlos Menocal se les debe la iniciativa que mejoró los medios de comunicación gubernamentales y relanzó a la Tipografía Nacional como la principal casa editora de las letras nacionales.
El plan que tenían Robles y Menocal era instaurar un sistema de medios público, en el que la agenda informativa y editorial fuera autónoma al gobierno y reflejase puntos de vista que los medios comerciales omiten. Era darle cobertura y voz a sectores sociales a los que usualmente se omite en la prensa, radio y televisión. Y de paso, hacer avanzar los temas que al gobierno le interesaba poner en la agenda, sin la mediación frecuentemente tendenciosa con que aparecen en la prensa comercial.
De esa manera, el control de TGW y del sistema de radios nacionales y el del Diario de Centro América, junto con la Tipografía Nacional, pasó a la Secretaria de Comunicación Social de la Presidencia.
En TGW la transformación se inició con el lanzamiento del programa Noticias W, similar en formato y ambiciones a los que difunden las radios privadas. Durante el segundo año se inició Despacho Presidencial, a imagen y semejanza de Aló Presidente, que protagoniza Hugo Chávez en Venezuela. Hay que decir, en descargo de la versión local, que limitarlo a una hora y con la participación de invitados lo hizo más tolerable que el show venezolano, e incluso lo convirtió en una fuente constante de noticia.
Sin embargo, la innovación más notable se dio en la Tipografía Nacional y en el Diario de Centro América. El Diario de Centro América experimentó una afortunada remodelación en su diseño, que lo transformó en el medio impreso visualmente más agradable de los que circulan en Guatemala. Además, en lo que a contenido se refiere, se le dio énfasis al aspecto noticioso, abordando los temas en un estilo distinto al acartonado que distinguía al diario oficial. Y los viernes incorporó lo que pronto se convirtió en la joya de los suplementos de diarios impresos: La revista. Un magazine de formato dinámico y con un contenido de primera calidad, en el que semana a semana se ofrecieron reportajes interpretativos, con una gran variedad de fuentes y una sólida base informativa. Es un suplemento que muestra lo que se puede hacer cuando hay talento en la dirección y en la redacción.
La radio y el diario no fueron totalmente autónomos. Había temas que debían ser consultados con Robles y Menocal y otros que venían ordenados por ellos. No obstante esta limitación, el Diario de Centro América y TGW por primera vez son ahora una fuente alternativa confiable de información.
Por último, la Tipografía Nacional tuvo el tino de contratar a Enrique Noriega, Premio Nacional de Literatura 2010, para dirigir la producción editorial. El trabajo realizado por Noriega se sintetiza en un extenso catálogo que no solamente rescató ediciones agotadas, sino también permite acceder a obras de autores poco conocidos y divulgados, que son claves para entender el desarrollo de la literatura en Guatemala. El trabajo realizado en la Tipografía, el DCA y la W, constituyen tres de los logros más importantes del gobierno de Colom.
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