En declaraciones recogidas por el diario Prensa Libre, el Ministro de Gobernación, en el programa oficial Despacho Presidencial, expresó: “Si la DEA (Fuerza Estadounidense Antidroga) los capturó —a 12 capos más buscados—, ¿por qué no lo hizo en el tiempo del expresidente Portillo y por qué no lo hizo en tiempo del expresidente Berger? ¿Y por qué lo hace en tiempo del presidente Colom? Porque sí hay voluntad, no hay conexión del presidente ni de los ministros con ningún narcotraficante”.
El Ministro Menocal también dijo: “Los Lorenzana y la familia Mendoza aterrizaban —sus aeronaves— en la pista militar de Zacapa, autorizados por el gobierno pasado (presidido por Óscar Berger)”.
Estas graves acusaciones se emiten en la misma línea de las declaraciones del presidente Álvaro Colom a la prensa internacional, a mediados del año pasado, cuando afirmó: “(…) Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que los gobiernos anteriores (presididos por Alfonso Portillo y Óscar Berger) planificaron la entrega del país al narco (…)”.
Recordamos que el año pasado las declaraciones de Colom causaron un revuelo enorme a nivel internacional, al extremo que nuestro país fue calificado de “el primer narcoestado en América Latina”, y puso al Estado de Guatemala en el ojo del huracán como un “Estado fallido”. Y no era para menos, considerando que el gobierno guatemalteco, según Colom, estaba al servicio del narcotráfico.
De cualquier manera, dada la dinámica del narcotráfico en nuestro país, es difícil que puedan hacerse comparaciones en el tiempo. Para ninguno es un secreto a estas alturas que el narcotráfico creció exponencialmente durante los últimos 4 años. Por tanto, comparar el número de incautaciones y capturas de narcos con épocas pasadas no tiene mucho sentido.
Por supuesto, a las buenas ejecutorias no debe restárseles mérito alguno.
En todo caso, lo importante es que exista voluntad política para implementar una estrategia eficaz en contra del narcotráfico. Echar culpas a los gobiernos anteriores vale poco, salvo, por supuesto, que se cuente con pruebas fehacientes y contundentes para montar acusaciones criminales verídicas y definitivas.
En nuestra opinión, la guerra desigual contra el narcotráfico recién inicia y todos esperamos que, con el concurso de gobernantes y gobernados, los resultados sean positivos.
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