Temp. actual

clima
24°C

Prob. de lluvia

lluvia
80%

Compra

  • 7.68
  • dolar

    Venta

  • 7.86
  • logoep

    Guatemala, domingo 15 de enero de 2012

    facebook twitter youtube instagram mail rss

    NACIÓN

    Sombras Diabólicas

    Una mujer se enfrenta a las pandillas.

    Sandra López, una mujer guatemalteca, relata su vida. Un hombre suizo, Andreas Böhm, la escucha y escribe un texto con el título “Sombras Diabólicas”. La directora de una casa editorial alemana, Beate Horlemann, queda impresionada con el testimonio y decide publicarlo. El colaborador de elPeriódico, Andreas Boueke, escribe el siguiente preámbulo para el libro que recientemente salió publicado en Alemania.

     

    Las primeras páginas de los recuerdos de la joven Sandra López se leen como el diario de una patoja chispuda que describe su vida cotidiana en la pobreza con mucho humor. A veces las palizas de su madre o la mención de una pistola despiertan un presentimiento de la violencia que va a marcar su vida. En pocas páginas la niña que disfruta su preparatoria llega a ser una joven que pierde el control de su vida. El autor suizo Andreas Böhm la escuchó con atención y tiene el talento necesario para arreglar un texto fascinante. Es la historia de una mujer humilde que seguramente nunca imaginó que algún día su relato iba a conmover a muchos lectores en Europa.

     

    Sandra cuenta de una cotidianidad llena de violencia. Creció en el pueblo de Palencia al norte de la capital guatemalteca. Pero el horizonte del libro llega mucho más allá de este sitio. El relato deja en obvio las consecuencias de la globalización del crimen organizado y demuestra cómo las estructuras criminales han sido apoyadas por políticas equivocadas.

     

    Una de las figuras secundarias que aparece en el libro es el joven Lee-Vice. En su infancia salió huyendo desde Guatemala con sus padres rumbo a los Estados Unidos. Fue allá donde el niño conoció la vida en la calle. Durante su adolescencia se juntó con gente peligrosa. En los barrios latinos de Los Ángeles, California, se incorporó a la Mara Salvatrucha que había sido formada en los años ochenta por gente salvadoreña que huyó de la guerra civil en su país. Lee-Vice aprendió el abecedario de la delincuencia en las calles de los Estados Unidos, resultó encarcelado y finalmente deportado a su país de origen, Guatemala.

     

    Son caminos como los de Lee-Vice que demuestran la miopía de la política de deportación estadounidense. Esta práctica ha exportado la cultura de pandillas a los países centroamericanos El Salvador, Honduras y Guatemala. En ciudades estadounidenses como Los Ángeles, Chicago o Nueva York existe una tradición de pandillas callejeras desde el siglo antepasado. En cambio las maras centroamericanas no existían hasta el principio de los años ochenta. Anteriormente no se conocían tales grupos de jóvenes delincuentes en la región. Hoy les une una identidad colectiva que atraviesa a varias fronteras internacionales.

     

    La Mara Salvatrucha nació en los Estados Unidos cuando cientos de miles de familias salvadoreñas buscaron refugio de la guerra sucia en su país. Este conflicto endureció porque el gobierno en Washington lo interpretó desde una perspectiva de la guerra fría. En algunos años el financiamiento militar recibido por el Ejercito salvadoreño desde el extranjero fue más grande que la totalidad del presupuesto estatal.

     

    Al mismo tiempo los hijos de los refugiados se juntaron en las calles de las ciudades estadounidenses, buscando protección ante la violencia perpetuada por pandillas de otras etnias. En estos tiempos los líderes principales de la Mara Salvatrucha fueron socializados en las cárceles estadounidenses. Los novatos en las celdas tuvieron que integrarse a una jerarquía definida por los internos antiguos. Era como entrar a una escuela de formación del crimen organizado.

     

    En EE.UU. casi no existen instituciones que den apoyo a personas como Lee-Vice. Usualmente los políticos estadounidenses no se atreven a pelear en favor de los derechos de centroamericanos encarcelados. Así que nadie se opone a las autoridades migratorias y sus fallidas políticas de deportación. Todavía hoy en día llegan aviones a los aeropuertos centroamericanos y escupen docenas o centenas de deportados hacia una vida incierta. Muchos no tienen dinero, no tienen contactos, no tienen escrúpulos. Los jóvenes no esperan mucho de las sociedades que les vieron nacer pero que no les quieren, que no les ofrecen ni puestos de trabajo, ni oportunidades educativas, ni programas de integración. ¿Qué pueden hacer ellos? Muchos optan por acercarse a una pandilla que les ofrece amistad y apoyo. Empiezan una vida nueva en barrios pobres y copian el modelo de cultura delincuencial que aprendieron en Estados Unidos. Se encuentran con elementos corruptos dentro de la Policía guatemalteca que les apoyan en la distribución de drogas y armas. A veces las pandillas llegan a controlar barrios enteros. La gente honrada capitula. Se retiran. Algunos deciden irse mojados a Estados Unidos. Si logran llegar con vida se encuentran con racismo y explotación. Observan cómo sus hijos son discriminados en las calles. Los jóvenes forman clicas para protegerse. Es un ciclo trágico.

     

    A diario se puede leer en los periódicos de Centro América y de los Estados Unidos artículos en las que los integrantes de la Mara Salvatrucha son descritos como monstruos tatuados. Los pintan como que no fueran seres humanos. El testimonio de Sandra López describe cómo algunos niños adorables llegan a ser hombres violentos sin esperanza de algún día alcanzar un poco de felicidad.

     

    Sandra López habló con Andreas Böhm también de sectores sociales más afluentes en Guatemala. Muchas veces intentan apartarse de la realidad en la que ella vive. Hay empresarios, políticos y gente de los medios de comunicación que pudieran tener influencia decisiva en el desarrollo social, pero optan por vivir alejados de la población mayoritaria, atrás de muros altos, protegidos por personal de seguridad privado. No se les ocurre la idea de visitar lugares como Palencia. Tienen miedo de la violencia y ya no creen en un futuro mejor para su país.

     

    Al parecer Sandra López también se resignó. No puede costear una vida en una casa bonita, bien protegida. Tuvo que regresar a Palencia a pesar del peligro que esto significa para ella. Ha denunciado a varios mareros. Andreas Böhm se preocupa porque teme que ya no la volverá a ver, que a ella también la van a matar al igual que a varios de sus familiares.

     

    Quizás el libro va a tener éxito en Europa lo que podría resultar en llamar la atención de medios de comunicación en Guatemala. Esto podría significar cierta protección para Sandra López. Además ella necesita recursos para poder empezar una vida nueva con sus hijos. Ha luchado para alcanzar justicia. Quizás la publicación de su testimonio va a apoyarla en alcanzar una vida con paz y oportunidades.

    Andrea Boueke Periodista Independiente

    14 enero 2012

    COMENTARIOS
    Reglas para comentar en el foro

    Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente. Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine

  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
  • Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.

    Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.



    Agregar su comentario
    comments powered by Disqus

    PARA LEER
    OPINION

    JOTA C

    Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

    AYUDA

    NUESTRA REDACCIÓN

    CONTACTO

    AVISO LEGAL

    15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300

    Mas en esta seccion

    Lo bueno, lo malo y lo feo que señaló el FMI

    Publicado:(2014-07-20)

    /es/20140720/domingo/251146/

    Crisis y deterioro de la Marimba de Concierto de Bellas Artes

    Publicado:(2014-07-20)

    /es/20140720/domingo/251145/

    Hacer las maletas y abandonar el nido, ¿a qué edad?

    Publicado:(2014-07-20)

    /es/20140720/domingo/251144/

    Ministerio de Finanzas se rehúsa a entregar información pública

    Publicado:(2014-07-20)

    /es/20140720/domingo/251143/

    Los niños de la frontera: atrapados en el limbo

    Publicado:(2014-07-20)

    /es/20140720/domingo/251142/

    Gourmet : Costillas de cerdo al romero

    Publicado:(2014-07-20)

    /es/20140720/domingo/251141/

    El peso extra de vivir en zona roja

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250734/

    Una tienda duty free rodeada de polémica

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250729/

    La arriesgada aventura de los migrantes

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250733/

    ¿Por qué no gana la izquierda en Guatemala?

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250732/

    La corresponsabilidad migratoria

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250731/

    Sin gasolina para extranjeros en Potosí

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250730/

    Gourmet: Camarones al ajillo

    Publicado:(2014-07-13)

    /es/20140713/domingo/250735/

    Petapa gasta Q351 mil en “servicios de futbolistas”

    Publicado:(2014-07-06)

    /es/20140706/domingo/250344/

    El extraño caso del megapartido y sus perritos falderos

    Publicado:(2014-07-06)

    /es/20140706/domingo/250343/

    Tarjeta roja

    Publicado:(2014-07-06)

    /es/20140706/domingo/250342/

    La I Guerra Mundial: 52 meses de matanzas

    Publicado:(2014-07-06)

    /es/20140706/domingo/250346/

    Gourmet: Pollo en salsa de coco y camarón con casabe

    Publicado:(2014-07-06)

    /es/20140706/domingo/250348/

    El hombre que vio llorar a Árbenz

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250016/

    Obituario: Amerigo Giracca, el arquitecto humanista

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250019/

    Cuatro tareas estratégicas del Estado

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250015/

    ¿Sabe usted el costo del crecimiento económico?

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250014/

    El reto de generar confianza

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250013/

    El salar de Uyuni

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250017/

    Gourmet : Lomito en salsa de queso azul

    Publicado:(2014-06-29)

    /es/20140629/domingo/250018/

    Con B de “Breakdance”

    Publicado:(2014-06-22)

    /es/20140622/domingo/249630/

    Obama ante su espejo: Guatemala

    Publicado:(2014-06-22)

    /es/20140622/domingo/249633/

    “El vikingo”... nuestro asesino (parte II)

    Publicado:(2014-06-22)

    /es/20140622/domingo/249631/

    El costo del desarrollo social

    Publicado:(2014-06-22)

    /es/20140622/domingo/249632/

    La peligrosa ruta clandestina de los menores que migran solos a EE. UU.

    Publicado:(2014-06-22)

    /es/20140622/domingo/249629/

    Gourmet: Pollo en salsa de champiñones

    Publicado:(2014-06-22)

    /es/20140622/domingo/249628/

    Ley contra Femicidio: Entre la protección tutelar y la tergiversación

    Publicado:(2014-06-15)

    /es/20140615/domingo/249278/

    La democracia republicana

    Publicado:(2014-06-15)

    /es/20140615/domingo/249277/

    El territorio nacional minado de conflictos sociales

    Publicado:(2014-06-15)

    /es/20140615/domingo/249276/