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Guatemala, domingo 15 de enero de 2012

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Domingo:

El secreto del basurero

“Es más fácil entrar al Banco de Guatemala que al relleno sanitario de la zona 3”, comparan quienes lo han intentado. Y tienen razón. En esta crónica se describe los intentos por ingresar a uno de los lugares mejor resguardados de la ciudad, el basurero de la zona 3.

Susana de León sdeleon@elperiodico.com.gt

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Ampliar imágen EP Foto:  Alex Cruz > El periódico Solo con carné. Los trabajadores y vecinos del basurero cuentan con identificación para entrar al vertedero de la zona 3.
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EP

"Desde 2005 el ingreso al basurero está permitido única y exclusivamente a las personas que allí
laboran”.
Carlos Sandoval, vocero de la Municipalidad de Guatemala.

 

550
camiones diarios ingresan al basurero municipal.

 

"Al fondo del basurero se acumulan los líquidos que suelta la basura y son tan fuertes que deshacen la piel”.
Irina, recolectora de basura.

“En alguno de los recovecos del basurero existe un pantano encantado. Encantado porque se traga los camiones –con todo y conductor–, y jamás los volvemos a ver”. “En ese sitio pasan cosas raras: la gente se hunde y ya no vuelve a salir”. “Dicen que al fondo hay una mina de oro”. “No vaya ahí porque es peligroso”. Lo mismo dicen recolectores de basura (guajeros) que habitantes de los asentamientos aledaños al Relleno Sanitario, el basurero de la zona 3, a donde llega la mayoría de desechos de la ciudad.

 

Si fuera que la entrada del cielo (para quienes creen en uno) estuviera custodiada por un San Pedro tan rígido como los guardianes del relleno sanitario, de seguro muchas almas buscarían maneras para entrar al paraíso: conseguir un carné como manda el reglamento; mezclarse entre los ángeles (guajeros, valga la comparación) o, como tocó en esta crónica, escabulléndose por un paso ciego.

 

No es una cárcel de máxima seguridad ni el residencial más exclusivo de la capital ni mucho menos, pero la entrada esta vedada para quien no viva o trabaje allí. Algunos periodistas locales y extranjeros han ingresado por el Cementerio General o por La Verbena, zonas 3 y 7, respectivamente. Ambos flancos alto peligroso por la inseguridad del área y lo inestable del terreno. Pero descubrí otra opción en cuatro días, contados desde que inicié los trámites formales en la comuna capitalina para entrar. Y revelo el secreto.

 

Día uno


Sin más presentaciones, el fétido olor que emana del vertedero recibe a propios y extraños. Nauseabundo y penetrante. Arriba vuelan en espiral los zopilotes que ya son parte del paisaje en cualquier colector. En la entrada están los guardianes, los cuidadosos hombres que vigilan el paso de trabajadores y vecinos, y nadie más. “No puede ingresar a menos que traiga un permiso de la Municipalidad”. De nada sirvió explicarle que soy periodista y que escribiría acerca del tratamiento de la basura. “Es peligroso”, me advirtió aquel individuo moreno de chaleco verde transmetro. “Vaya al sexto nivel de la Muni y allí le dirán qué hacer”.

 

Mientras el diálogo tenía lugar a las 10:00 de la mañana de un miércoles especialmente frío, los camiones recolectores y personas a pie ingresaban al relleno sanitario sin tanto trámite. ¿Y ellos por qué si pasan?, la respuesta fue simple: tienen carné.

 

Caminé en busca de otra entrada a lo largo de la pared de block que protege el basurero —¿o que nos protege de él? Aunque tiene grandes agujeros por donde entraban personas, algo me decía (instinto, creo) que por allí no lo intentara. Pude observar cómo tres indigentes removían la basura que se rebalsaba hacia la calle. A unos 25 metros de la puerta principal está abierto otro acceso que lleva a las bodegas con basura clasificada, y a casitas de lámina zinc. Este lugar también está custodiado por guardias y guajeros.

 

En los alrededores hay jóvenes y niños que separan envases de plástico y botellas de vidrio rescatadas de los vehículos recolectores. Hay picops fleteros que cargan costales o cachas como también les llaman, con desechos clasificados; y personas como Eugenia, que aguarda con ansias los camiones que transportan la basura que llega de cada zona de la ciudad. Vive a un costado del muro que separa el basurero de la calle. “Mi casa es allí, debajo de esas tarimas, ¿la ve?”, señala con el índice unas láminas y chatarra amontonadas. Es difícil distinguir una vivienda allí. Cuando le pregunto por qué cree que los guardias municipales no permiten el ingreso al lugar, no duda en responder: “porque las personas se pueden hundir en cualquier momento”.

 

Día dos


En el sexto nivel de la Municipalidad se encuentra la oficina de Comunicación Social. El lugar es acogedor: piso de madera, sillones mullidos, ambiente cálido y cómodos cubículos para cada empleado. En este sitio solicité el permiso para lograr entrar al basurero. El encargado, Carlos Sandoval, prometió tener una respuesta a la tarde. Eran las 11:30 de la mañana de ese jueves.

 

Dicen colegas que han intentado entrar al basurero, un poco en broma y un poco en serio, que es más fácil entrar al Banco de Guatemala. Decidí comprobarlo, siendo que la banca central se encuentra a unos metros y un puente de distancia de Tu Muni.

 

Los guardias de la entrada permiten el ingreso a cualquier parroquiano, en la recepción dos mujeres de cabello bien recogido dan instrucciones a los visitantes: “para realizar un recorrido debe comunicarse a la Unidad de Información Pública, allá está el teléfono para llamarlos”, indicó seguido de un delicado ademán para mostrar el aparato. Las 11:44 de la mañana.

 

Unos 10 minutos después de la llamada auricular empezó el recorrido con el guía Ricardo Martínez. Conoce bien cada recodo del edificio y la historia que guarda. Conocí por dentro el banco al presentar tan solo mi carné de periodista.

 

Ese mismo jueves, pero algunas horas más tarde, la respuesta de la comuna llegó: “es imposible entrar al relleno sanitario por medidas de seguridad”. ¿De seguridad?, ¿qué tipo de medidas?, pregunté. La respuesta la obtuve dos días (hábiles) después: “por ser un área industrial existe una gran cantidad de maquinaria pesada y el suelo es inestable”. ¿Ni siquiera a donde llegan los camiones?, Insistí. La respuesta fue la misma: no.

 

Día tres


Es viernes y Carmen, la madre de un niño que recolecta basura, está parada en la calle frente al asentamiento Manuel Colom Argueta. Son las 8:00 de la mañana y muchos de sus habitantes trabajan en las cercanías; algunos en los camiones, otros en el botadero.

 

“Ahí no la van a dejar pasar. Una vez un muchacho se hundió y no lograron sacarlo”, me advirtió. “Pruebe con las organizaciones que trabajan con las personas del basurero, de seguro ellas le dirán qué hacer”.  Contacté al Centro Educativo Francisco Coll, me atendió Oscar.

 

–“¿Conoce la “avenida del zopilote?, que esa sea su guía para encontrar la dirección (13 avenida 35-35, zona 3). Por una confusión en las indicaciones llegué al Asentamiento La Paz. Eran calles estrechas, casas, tiendas, gente que me observaba con suspicacia, pero del colegio, nada. Decidí posponer mi búsqueda para el siguiente día.

 

Día cuatro


Un poco de plática, pensé, vendría bien para conocer a quienes habitan y trabajan en el basurero. Le pregunto a Irina (por su seguridad, dice, me da un nombre falso), ¿cómo es vivir acá? Cierra sus ojos y el primer recuerdo que llega a su mente es el de un pequeño recipiente con un trozo de carne, parecía limpio y eso era muy extraño en un lugar donde la suciedad domina. Tenía 3 meses de embarazo. “Se me antojaban cosas ricas”, dice. Cocinó el filete y lo compartió con sus tres hijos de 4, 5 y 6 años en ese entonces, y unas horas después se sentía mal, cerró los ojos un momento y al abrirlos ella y los niños estaban en el hospital.

 

La comida que había ingerido tenía veneno, “quizá para matar a algún perro”, supone. Ella trabaja en el colegio Francisco Coll.

 

La suya parece una vida dantesca. “Allá abajo todo es un riesgo: una vez se hundieron varios compañeros y cuando pedimos ayuda nos dijeron que no alegáramos o la entrada estaría prohibida para nosotros. Muchos de nuestros hijos se han quedado ciegos o sordos por algún virus que pescaron cuando nos acompañaban a trabajar”, dice. Hace 16 años trabaja en el colegio, y antes trabajó 12 en el basurero, donde ganaba Q6 al día.

 

Irina habla de desaparecidos, tragados por el basurero, y de cuerpos de recién nacidos que allí abandonan o “aparecen”, como ella dice. Tiene más anécdotas para compartir, ¿acaso los secretos del botadero? La religiosa católica Esperanza Sánchez, directora del Colegio Francisco Coll, asignó a Irina la tarea de servir de guía en mi recorrido. “¿Quién mejor si no alguien de acá para enseñarle el lugar?”.

 

El patrón es el mismo en los asentamientos La Paz, 14 de Octubre, Manuel Colom Argueta y Las Crucitas: pequeñas casas con montañas de costales en la entrada, perros callejeros y pandillas. Unos metros antes de la salida está Kimberly, una niña de 9 años con una yarda de plástico extendido y sobre este zapatos, ropa y juguetes, una improvisada paca con los objetos que su familia encuentra en el vertedero. Ni hablar de sitios de recreo para los niños acá.

 

Hay un quinto asentamiento dentro del relleno sanitario, el “Sandra de Colom”. Las casitas son nuevas a juzgar por las láminas aún plateadas, y hace poco les instalaron un chorro de agua potable para todos. Tiene por calles caminitos de tierra donde una tropieza con la tubería. El patio trasero del asentamientos es nada menos que el vertedero, el relleno o como todos lo conocen: el basurero de la zona 3. Allí, las moscas y los zopilotes se pelean por ser los más adaptables, los reyes absolutos del lugar.

 

Esos son los secretos que con recelo guarda la Municipalidad, la fragilidad del lugar y la miseria de sus habitantes. La inconsistencia de un suelo movedizo que se traga lo que sea, y la miseria a través de las historias de cada uno de sus inquilinos. Y ese es el secreto del basurero.

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18 comentarios:

  1. filiberto perez: (2012-01-22 14:21:26 horas)
    ahora que mano dura llego al poder tiene que designar una cuadrilla de investigadores juntamente con el ejercito y la policia para investigar si todas estas "anecdotas"" son verdad o mentira, ya parece el cuento de la llorona y la siguanaba.
  2. richard shaw: (2012-01-21 10:18:29 horas)
    Es impresionante la industria que genera la basura... los felicito por est linto reportaje.... adelante con este tipo de informacion humana ...
  3. Brian Wallace: (2012-01-20 21:25:36 horas)
    Soy estranjero que conoce bien al alrededor de la busurero y mucha de la gente que viven y trabajan reciclando la basura. Primero, la basurero es cerrado para evitar que los niños entran para trabajar. Tenemos que recordar de Henley Denning que luchó para muchos años para estos niños y convenció a la muni de parar la entrada de niños. Segundo, pasar en los callejones y encontrar los niños y niñas abusados y violados por padres y padrastros que no saben mejor. Niñas embarazados a doce años. Niñas sofriendo infermidades venereales a causa de su violación. No puedo entrar mas en esta lugar mismo como hay niños que quiero apoyar. A causa de mis esfuerzas a apoyar los niños hay padres que quieran matarme. En este lugar crecen los pandilleros del futuro. Conosco unos de ellos. Es necesario empezar a trabajar para cambiar la situación en lo que crecen los niños si vamos a cambiar el futuro del país. Hay muchos proyectos pero no puedan conseguir solos sin apoyo del estado. Vamanos adelante
  4. Juan Jose Robles: (2012-01-17 17:47:57 horas)
    Como dice Alex Melgar.. este es un espectaculo dantesco. No se puede calificar de otra forma. Pero los "capitalinos" estamos tan orgullosos de nuestra otrora llamada TACITA DE PLATA y de nuestros condominios de las zonas viva y de la Canada y de la Ruta a El Salvador y las MEGAFRATER que nos cubrimos un ojo cuando circulamos cerca del botadero municipal. Esta es la herencia de Arzu para el pueblo de la capital, y la verguenza para todos los capitalinos que seria mejor cerraran la boca antes de pensar en alabar a la LINDA CAPITAL GUATEMALTECA. QUE VERGUENZA!!!. Buen articulo periodistico.
  5. Alex Melgar: (2012-01-17 15:09:22 horas)
    el artículo está bien para comenzar, por lo menos HABLA del asunto que es una llaga putrefacta y hedionda a la vista ( y olfato) de TODOS los chapines, pero preferimos seguirlo llamando el "relleno sanitario" o el basurero "de la zona 3" como si solo esa zona fuera afectada (te juro que por mi casa no se siente la hedentina tú...)el asunto es que ese enorme foco de contaminación es el espejo de la corrupción donde "tumuni" ( en una especie del retrato de dorian gray) crea la corrupción mas asquerosa y se convierte en un triste espectáculo dantesco. ahi se transa desde oro, aluminio, plástico, electrodomesticos hasta fetos vivos o muertos para trasplantes de órganos o misas negras...el deterioro ecológico es tema de 4 o 5 tesis universitarias que nadie se interesa en leer, mucho menos en aplicar
  6. Amilcar de Leon: (2012-01-17 03:02:11 horas)
    Interesante artículo, muchos se sorprenden de la realidad de miles de Guatemaltecos, y ésto es solo el principio. Creo que lo más importante es involucrarnos en hacer un cambio, y podemos hacerlo a través de Camino Seguro, ONG que trabaja en ésta área.
  7. Eddi lópez: (2012-01-15 21:20:32 horas)
    Primer punto es un botadero a cielo abierto no un relleno sanitario. Segundo punto es el principal foco de corrupción de la municipalidad y la mina de oro de alvaro arzú, con sus emergencias a cada rato!! el negocio familiar del alcalde y sus amigos, investigue sobre eso y verá!!
  8. Estuardo Fernandez: (2012-01-15 19:06:55 horas)
    Como escritor no me gusta mucho. Como periodista para mi esto solo es una introduccion. Seria bueno que de verdad investigaran el basurero de la zona 3 porque este lugar y otros similares son simplemente "botaderos". Es urgente trabajar tanto el basurero como hacer conciencia del poco tiempo que nos queda para corregir nuestros habitos de consumo
  9. Diego Contreras: (2012-01-15 18:03:08 horas)
    Empezó bien el artículo pero como ya dijeron se cayó al final... pensé que la historia iba a tomar un giro más interesante, a juzgar por la forma como lo escribieron.
  10. J. Rivera: (2012-01-15 14:54:18 horas)
    Tanta palabrería para decir tan poco, no hombre no quieran inventar el agua azucarada, escriben como que fuera una gran novela o un descubrimiento del otro mundo, verbigracia: una mañana un miercóles especialmente frio, una mujeres con el cabello cuidadosamente recojido, etc. Y para rellenar, perder el tiempo y hacerlo perder a otros se fue a meter al banguat.
  11. edwin Solares: (2012-01-15 09:54:59 horas)
    Brillante articluo.
  12. carlos fajardo: (2012-01-15 09:32:49 horas)
    Bueno, acaso las personas en ese lugar pueden desaparecer y nadie dice nada, ni siquiera tumuni, como si las personas (si es cierto que desaparecen) fuera perros callejeros que no vale la pena tomar esfuerzos para el rescate de sus cadáveres. Muy grotesco no.
  13. Rolando Garrido: (2012-01-15 09:29:51 horas)
    "Al fondo del basurero se acumulan los líquidos que suelta la basura y son tan fuertes que deshacen la piel”. Irina, recolectora de basura. Esto es cierto, las emanaciones tóxicas se están permeando lentamente en el subsuelo y terminarán contaminando los pozos de agua y el manto freático de la "ciudad del futuro". Las leyendas de terror del oloroso basurero y las cortapisas que pone la dirección de comunicación social, sirven para ocultar la desidia e inexperiencia de Álvaro Arzú al respecto.
  14. Rolando Garrido: (2012-01-15 09:16:45 horas)
    La municipalidad capitalina estimula a las mafias internas que reciclan alimentos en mal estado (desechados por grandes cadenas de restaurantes) tales como: Pollo, carne de res, embutidos, pan etc. Para su re-venta en los mercados informales que obstaculizan el libre tránsito vehicular en la capital.
  15. Rolando Garrido: (2012-01-15 09:06:00 horas)
    Si los guajeros "unionistas" le convidan a tomar caldo de zopilote hay que degustarlo sin mostrar asco, esta sería una forma de ganarse la confianza de ellos.
  16. Gabriel: (2012-01-15 08:42:27 horas)
    Lo que muchisimos guatemaltecos se niega a entender es que problemas como este y sus derivados,hay muchos que marcan el presente y el futuro, que tienen origen en el conflicto armado.Es mas fácil eludir y decir que no hay que remover el pasado,que hay que olvidar y negar que tenemos historia.
  17. hector flores: (2012-01-15 08:04:27 horas)
    Que interesante, le doy un dato para investigar, en el interior del cementerio general me robaron un vehiculo, platicando varios amigos me cuentan que eso es comun, al fondo a la derecha del cementerio hay un camino con una talanquera donde los maleantes llevan los vehiculos y va a salir cabal al basurero, mi vehiculo nunca aparecio y me quedo la duda si hay un deshuesadero dentro del basurero tan bien cuidado.
  18. José A. Calderón: (2012-01-15 07:16:06 horas)
    Te quedaste en el inicio. El gran secreto del basurero es más profundo y revelaría, con penosos detalles, por qué es ta difícil (¿o imposible?) el traslado del mismo. La Escuela de Antropología e Historia de la USAC ha estudiado el caso desde hace años, y fueron los primeros en descubrir que la única forma de entrar, ver, estudiar y analizar, era por medio de antropólogos que socializaran (no por 3 días) por períodos más o menos largos hasta ganar la confianza de los "guajeros", toda una subcultura dentro de una sociedad cuasi secreta, que responde a un sistema perverso. De hecho, el "relleno sanitario" (para utilizar la corrección política), es uno de los lugares más intervenidos y diagnosticados. Entiendo que el reportaje periodístico tiene los limites que el tiempo y la falta de academia impone, así que el comentario es solo para quien se interese en profundizar sobre el tema.
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