La primera medida para eliminarla era destituir a los funcionarios corruptos. La mayoría se fue el 14.
El nombre Sun Tzu es asociado con la estrategia militar “Los trece artículos sobre el arte de la guerra”, pero más que estratega, Sun Tzu fue un hombre con una gran capacidad de análisis, no solo de las maniobras militares de sus enemigos, sino de lo que ocurría a su alrededor.
En una obra escrita recientemente por Cao Yaode y Cao Xiaomei, se recoge un pasaje acerca de la manera ejemplar como Sun le explica al rey Helu la corrupción y la manera de enfrentarla con éxito. Relatan que el rey ordenó a Sun tomar el control de la provincia de Chu. Al notar que este no ejecutaba la orden el rey le preguntó ¿Cuándo pensaba emprender la invasión? En lugar de contestar lo invitó a visitar los salones del palacio. Mientras los recorrían, Sun Tzu golpeaba con una barra de bronce las columnas y los dinteles de las puertas, a cada golpe se percibía lo carcomido de la madera.
Finalmente le dijo que mirase las vigas superiores dobladas o torcidas y las deformes columnas que sostenían el techo.
Lo que Sun quería era que el rey percibiera que la estructura política, estaba en igual condición que los salones visitados; que la polilla “no eran otros que los funcionarios corrompidos en el gobierno”… Que habían propiciado una corrupción desenfrenada, provocando un abismo entre la burocracia y el pueblo y un grave antagonismo entre ambos. “Si se permitía que esto continuará, el poder estatal podría ser derrocado en cualquier momento. Dadas estas circunstancias, ¿Qué posibilidad había de invadir Chu con éxito?”.
El rey encargó a Sun Tzu erradicar la corrupción, así que el primer paso de este fue destituir a los funcionarios corruptos más visibles –la mayoría fueron relevados el pasado 14–, representados en las vigas superiores; el segundo fue disfrazarse de diversos personajes para identificar a los corruptos y el tercero fue la encarcelación, extradición o ejecución de los funcionarios descubiertos (“La historia de Sun Tzu”. Editorial Lectorum. México 2006).
La corrupción es la plataforma sobre la que se deslizan todas las expresiones delictivas, por eso es necesario diseñar e implementar una política de Estado, en la cual cada organismo estatal se comprometa a hacer lo propio.
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