Es una de las bandas de primera división de los años noventa. Se reúne de nuevo para cantar sus discos y subsanar su frecuente ausencia.
“Una carta en el tocador que no dice nada / la cama desecha y tu almohada mojada / por las lágrimas que el Sol dejó la noche anterior / Ella se marchó rumbo a Siberia”, así comienza en tono triste y enamorado a la vez Selene, uno de los grandes éxitos de La Tona, allá por 1996. Su rock alternativo tuvo agresividad pero sin desmadres, y letras tiernas y reflexivas con base en poesía. En esos términos se identificó el respetable durante 15 años con el grupo, cuando solía tocar en El pie de lana, Café Oro o en la Universidad. Ahora, en los últimos tres años, La Tona se autorreceta en forma anual una dosis propia de rock interpretando sus piezas, como lo hará hoy, a las 19:00 horas, en el salón Porvenir de los Obreros (2a. avenida 9-67, zona 1).
Ganas de más
“Hemos aprovechado estos años cuando Alexis (Cerezo, batería) está en Guatemala para juntarnos y divertirnos un poco”, así explica Neco Arredondo (vocalista) sobre las razones reales y no metafóricas de reunirse en forma anual.
Aunque enseguida matiza. “Sin embargo, sí que cuestionamos nuestras presentaciones en el punto de si es solo para divertirnos. Quisiéramos reunirnos y grabar. Tener más material. Obvio que la situación personal de cada uno no lo facilita. Alexis vive en Baires, Mario (Flores, bajo) trabaja a diez mil por hora, Germánico (Barrios, guitarra) como padre de dos chicos recién nacidos. Y yo, por mi parte, con la codirección del proyecto arqueológico el Comité 2012 y algunas publicaciones en puerta. Por el momento, no queda tiempo”, argumenta.
Sea como sea, en su cabeza ya anida un deseo que una vez incubado es muy posible que se haga realidad. Mientras llega el momento, hoy La Tona subirá al escenario para descargar, compartir, crear y sintonizar con ese público que le conoce desde hace dieciocho años, por sus conciertos, por sus canciones, esas que se hayan registradas en tres grabaciones de largo aliento, como Interna externa, Contra el suelo, Ángeles sin luz, La comadreja y el tulipán, Tanto que no sabes y Volver del más allá; esta última es una estampa de las exhumaciones en zonas de conflicto durante la guerra.
Motor engrasado
Para todo esto, La Tona se presentará con sus integrantes originales. Eso potencia siempre una especie de combustión interna que permite que el material brote sin dificultad alguna. “Se ve que las canciones están allí, y no nos es difícil tocarlas una a una. Las ganas siempre están, aunque en lo físico (ríe)… Hoy por hoy se ponen nuevos límites. El tiempo pasa y nos vamos poniendo… (viejos). No tenemos veinticuatro años, así que es normal que uno se canse un poco más rápido”, admite Neco sin reservas y con humor. Algo inequívoco sí se reparará en esta ocasión, aparte del derroche de deseos por tocar y de hacer acto de presencia, y es: la seguridad construida y ejercida que ahora posee, como lo asegura su vocalista.
Sin tristezas
Así que diversión, deseos y seguridad son parte de la ecuación que el grupo echará mano este sábado, sin faltar por supuesto los recuerdos por aquellos años cuando cada oído, cada corazón y cada garganta entonaba con ellos, como se espera vuelva a ocurrir. Aunque Arredondo prefiere tomar distancia de todo aquello que tenga que ver con nostalgia. “En la práctica esta es una reunión familiar. Siempre es satisfactorio sentir de vuelta la energía y la retroalimentación de parte de la gente. Yo en lo particular, no me gusta andar de melancolías, me parece una pérdida de tiempo, pero a veces el retomar viejos sentimientos te deja un buen sabor de boca. Estar en la radio la otra noche, fue como estar nuevamente en los toques cuando la banda sí que tocaba. Es una cápsula del tiempo en la que entrar de vez en cuando, no está nada mal. Aunque no te creas, a veces todo esto también te marea y, hoy por hoy, me disfruto estar alejado de todo eso… me refiero a todo lo que implica pertenecer a una banda conocida”.
Sobre las sorpresas en esta velada, pues aún están en eso. En los ensayos mismos ya se barajan fórmulas y cambios, que se mostrarán a última hora. Y en cuanto a otros proyectos, puede que tomen el avión a mediados de año hacia Nueva York. Sí, a esa ciudad norteamericana y no a Siberia a donde marchó Selene, de donde nunca volvió.
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