La historia se remonta a 1936, cuando trabajadores ediles integraron un equipo de fútbol que poco a poco ganó la simpatía de la afición.
En el imaginario colectivo los Rojos del Municipal son de la Municipalidad de Guatemala. Sin embargo, una nebulosa histórica oculta el momento en que este club deportivo pasó de manos del Alcalde capitalino a una sociedad anónima.
El ahora presidente del Club Social y Deportivo Municipal, Gerardo Villa, afirma que en los Estatutos aprobados el 25 de septiembre de 1954, por el entonces presidente Carlos Castillo Armas, reconoce al equipo de fútbol como entidad civil no lucrativa y manda a la comuna capitalina otorgar un aporte para su mantenimiento.
Sin embargo, la declaración contrasta con el hecho de que hasta 2002 la Municipalidad de Guatemala tenía importante participación en la toma de decisiones de dicho club.
Un poco de historia
El recorrido hacia el panteón de Justo Rufino Barrios, en el Cementerio General, consolidó una idea que hacía días rondaba en la cabeza de aquella cuadrilla municipal, que el 2 de abril de 1936 acudió a rendir honras fúnebres al Reformador, por órdenes de Jorge Ubico, gobernante del país.
Ese día, justo tras abandonar el camposanto, el grupo dirigido por Juan Isidro Fernández, Jorge Rosales, Armando Núñez y Manuel Carrera, decidió fundar el equipo de fútbol de Los Empleados Municipales. Para jugar una que otra chamusca diaria.
Así comenzaron a reclutar a los jugadores. “No podían ofrecer nada, solamente la posibilidad de un trabajo y el honor de defender los colores del equipo de la Municipalidad”, apunta la reseña de la página oficial en internet del Club Social y Deportivo Municipal.
Una vez conformada la alineación, buscaron al intendente, Arturo Bickford, con el propósito de que autorizara a los futbolistas entrenar dos horas todos los días en horario laboral. Se les permitió marcar tarjeta a las 15 horas, mientras que el resto desocupaba escritorios a las 17 horas. Bickford se convirtió en el primer presidente de la Junta Directiva del equipo de fútbol.Asimismo lograron una subvención de Q25 mensuales, que apenas y alcanzaba para cubrir las necesidades del equipo.
El relato de 1936 salta a 2012 con un Municipal convertido en una entidad privada. ¿Cuándo el equipo deportivo dejó de ser parte de la comuna capitalina? es una pregunta a la que pocos tienen respuesta.
En 1956
Gerardo Villa, presidente del club deportivo explica que en 1954 el equipo se desligó del Ayuntamiento. “La administración fue horrible y ocasionó que el club casi desapareciera, entonces se convierte en una entidad privada apolítica y laica ”, indica. “Ahora es una sociedad civil no lucrativa”, añade.
Arturo Pellecer, quien integró el Concejo capitalino dos veces como síndico primero, durante la primera administración de Álvaro Arzú y de Óscar Berger, recuerda que hasta entonces las decisiones relacionadas con el equipo de fútbol las adoptaba el Ayuntamiento. “La relación era muy estrecha, incluso había jugadores que también eran trabajadores municipales. Se percibía como si el equipo era parte de la Municipalidad”, dice.
Pellecer, que también presidió la Directiva del equipo comenta que, “en esa época se comenzaba a escuchar de socios, pero, no se conocían ni tenían ninguna participación en la toma de decisiones”, añade.
Otro dato, que no olvida el exfuncionario es que fueron los alcaldes capitalinos Arzú, primero y Berger después, quienes nombraban al presidente. “A Ernesto Villa y a mí nos nombró el Alcalde. Eso significaba cuán involucrada estaba la Municipalidad en el tema”, agrega.
Después de la salida de Pellecer en 2002, la presidencia fue ocupada por Gerardo Villa, quien se mantiene en el cargo.
Desde entonces se conoce que la Municipalidad de Guatemala mantiene un 5 por ciento del total de las acciones del club valoradas en Q3 millones. De los socios que poseen el restante 95 por ciento, poco se sabe. Villa considera que esta información es privada.
Ordenar los aportes
De los Q25 mensuales originales, la comuna capitalina aporta hoy Q1 millón al año para apoyar a 30 trabajadores (futbolistas, técnicos, masajistas, entre otros). En 2003 se fijó la cantidad en concepto de patrocinio, asegura Villa.
Enrique Godoy, quien en esa época fue nombrado alcalde en funciones, (Fritz García-Gallont se retiró del cargo para dedicarse a la campaña presidencial) afirma que firmó el Acuerdo Municipal que legalizaba el desembolso, como una manera de regular los recursos erogados al equipo.
También aprobó otorgar en usufructo por 25 años, el estadio Municipal, localizado en El Trébol, a cambio de que el club le brindara mantenimiento. De las acciones, asegura no contar con información. La nebulosa histórica sigue sin ser aclarada.
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