Otto Pérez Molina alquiló por US$3 mil mensuales una residencia en Vista Hermosa I, en la zona 15 capitalina, propiedad de la familia política del diputado Roberto Alejos.
Otto Pérez Molina alquiló por US$3 mil mensuales una residencia en Vista Hermosa I, en la zona 15 capitalina, propiedad de la familia política del diputado Roberto Alejos.
Días antes de asumir la primera magistratura de la nación, Otto Pérez Molina escogió la que sería su próxima residencia. Dejó su casa en Bosques de Las Luces, Santa Catarina Pinula, y se trasladó a una casa que pertenece a la familia política del diputado Roberto Alejos, expresidente del Congreso y líder del grupo de legisladores independientes.
El 23 de diciembre de 2011, el entonces mandatario electo suscribió un contrato de alquiler por US$3 mil mensuales de renta (Q23 mil 430) con el representante legal de la sociedad Neoproyectos, S.A. –cuyos accionistas son los hermanos Jorge Estuardo, Ana Lissette y Olga Beatriz Fagiani Rodríguez– propietaria de la vivienda en Vista Hermosa I, en la zona 15. Olga Beatriz es la esposa del diputado Alejos, quien vive cruzando la calle.
Roberto Alejos es líder del bloque conocido como “aliado”, integrado por 46 diputados, incluidos los identificados con corbatas moradas, y cuyos votos le son indispensables al Partido Patriota (PP) para obtener mayoría en el Congreso. “No es mi casa. No tengo nada que ver con el alquiler de esa vivienda, que ha sido la residencia de mi familia política desde hace años”, dijo el diputado, quien aseguró que tiene muy poco trato con la familia Fagiani (Alejos está separado de su esposa). “Esa vivienda tenía casi 3 años de estar desocupada. No podría decir ni de cuánto es el alquiler”, sostuvo.
El diputado es hermano del ex Secretario Privado del expresidente Álvaro Colom, Gustavo Alejos, directivo de la farmacéutica J.I. Cohen, proveedora de medicamentos del ministerio de Salud, el Ejército y el Seguro Social, y financista de diferentes campañas electorales, incluyendo contribuciones al PP. “Alquilar la casa de la familia Fagiani no tiene por qué despertar suspicacias sobre nada. Para rentar esta casa no hablé con ninguno de los Alejos”, dijo el presidente Pérez Molina, quien relató que supo que el inmueble tenía algún tiempo de estar desocupado, habló con una corredora de bienes y raíces y optó por alquilarla.
Una fuente consultada por elPeriódico refirió que la vivienda fue reacondicionada el año pasado bajo la directriz y requerimientos de Gustavo Alejos, quien planeaba utilizarla como vivienda familiar. Actualmente, el empresario vive en la carretera a El Salvador, desde donde se traslada cada día en helicóptero a la capital. La casa también habría interesado al expresidente Álvaro Colom, quien presuntamente desistió de alquilarla tras conocer del interés de Pérez Molina por ocuparla. Poco tiempo después, el presidente firmó un contrato por un año prorrogable con el representante de Neoproyectos.
Según el presidente, él y su esposa optaron por mudarse a la vivienda de la zona 15 debido a los inconvenientes que causaba el despliegue de su seguridad a los vecinos de Bosques de Las Luces. Según allegados del mandatario, los mismos residentes del condominio le sugirieron a Pérez Molina optar por una vivienda en la que su escolta no interfi riera con las actividades del vecindario.
“Yo no hubiera querido cambiarme porque estaba muy cómodo en mi casa, en Bosques de Las Luces”, dijo Pérez Molina, e hizo referencia a que las normas del condominio no permitían que anduviera gente armada al interior del mismo. “Son reglas que había que respetar”, sostuvo.
Mientras Pérez Molina buscaba una residencia, fue informado de la existencia de la casa de los Fagiani. Se trata de una casa de 1 mil 235 metros cuadrados, con capacidad para albergar hasta 20 agentes de seguridad y 12 vehículos. Además, la vivienda cuenta con un despacho en la planta baja, un amplio comedor y al menos 3 salas independientes. Ofrece las comodidades para que un hombre de negocios –o un gobernante– atienda sus asuntos laborales. Al lado se encuentra un predio baldío que podría ser utilizado como helipuerto.
Según el presidente, el costo total del alquiler es pagado por él mismo. “Mi casa la doy alquiler por unos US$2 mil a US$2 mil 500, la diferencia (de lo pagado en la zona 15) la pongo yo, porque la Presidencia no tiene ningún rubro (en su presupuesto) para pagar alquiler de la casa donde vive el presidente”, aseguró Pérez Molina.
De igual forma, el mandatario aseguró que tampoco han existido desembolsos especiales para adecuar la residencia.
EL QUINTO
Pérez Molina es el quinto presidente en fila que prefiere no habitar la Casa Presidencial, ubicada tras el Palacio Nacional de la Cultura. En los últimos 16 años, y debido a su divorcio con Sandra Torres, solo Colom vivió por pocos meses en el inmueble.
La vieja Casa Presidencial fue inaugurada por Jorge Ubico en la década de los cuarenta, y sirvió como residencia de los mandatarios hasta enero de 1996, cuando terminó su gestión el presidente Ramiro de León Carpio. “Era una casa construida ad hoc para un presidente, con todas las comodidades necesarias, pero fría por la falta de privacidad que se vivía en ella”, recuerda Jorge de León, hijo del expresidente y diputado de Creo.
Hasta entonces, la casa tenía salones para reuniones, un despacho privado y comodidades como piscina, sauna, jacuzzi y una antigua sala de proyecciones de películas, además de un servicio de cocina abierto las 24 horas del día. Álvaro Arzú, quien precedió a De León Carpio, desestimó las comodidades del inmueble y lo acondicionó para ofi cinas de varias dependencias de la Presidencia.
El año pasado, tras el divorcio entre Colom y Torres, la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia (SAAS) invirtió en la adecuación de una parte adyacente a la ofi cina del presidente en la Casa Presidencial y la convirtió en un apartamento.
Según personas que trabajaron en la SAAS, los gastos salieron de la caja chica de la institución y la obra fue realizada por su personal. elPeriódico intentó conocer el costo de la remodelación, pero al cierre de la nota la Presidencia no dio a conocer el dato exacto.
El presidente Pérez Molina dijo que vivir en ese apartamento nunca fue una opción real. “Eso fue parte de un show político. Colom habrá dormido solo tres o cinco noches ahí. Ese apartamento no es funcional, prácticamente es un solo cuarto ahí encerrado al fondo de la casa”, dijo. Para el mandatario, la Casa Presidencial es “un área de trabajo, de oficinas, y no una residencia. No está adaptada para ello”.
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