El gobierno del presidente Pérez Molina me propone reincorporarme al servicio exterior.
Hace cinco años y medio este prestigioso medio de comunicación escrita me abrió un espacio para escribir una columna de opinión los días jueves cada 15 días. Durante este largo o corto período de tiempo, según se sienta o se interprete, he tenido el privilegio de poder escribir con plena libertad mis pensamientos y mis análisis sobre distintos temas de interés nacional e internacional. También incursioné, aunque brevemente, en el relato de mis viajes y de mis vivencias. Compartí con mis lectores opiniones políticas y señalé, según mi criterio, los errores o los aciertos de los funcionarios públicos.
Siempre tuve presente que es esencial para un columnista serio y responsable el ser objetivo y equitativo. Mantener un buen balance en la interpretación de los hechos es igualmente importante y por supuesto el evitar que el aspecto subjetivo, muy humano por cierto, prevalezca sobre la verdad. Nadie es el dueño absoluto o exclusivo de la misma pero considero que todos tenemos la obligación de buscarla, de acercarnos a ella y de encontrarla. Es fácil decirlo pero difícil lograrlo. Estoy muy consciente que mis opiniones muchas veces provocaron en mis lectores reacciones encontradas, muchas favorables y otras críticas. No se puede quedar bien con todos y pretenderlo así es un error mayúsculo. Lo importante es estar tranquilos con nuestra conciencia por los juicios emitidos que deben siempre ser producto de la razón y no de las emociones. Los dogmatismos y los prejuicios, que desafortunadamente afloran frecuentemente, deben desterrarse porque llevan a las conclusiones equivocadas y sectarias. Estoy convencido que los principios y valores morales y cívicos de nuestro pueblo que se recogen en nuestra Constitución Política y que deberían reflejarse también en nuestras instituciones son la base fundamental de la convivencia y de la armonía social. El respeto al Estado de Derecho, siempre lo he afirmado en mis columnas, por parte del sector público y de todos los sectores sociales es indispensable para asegurar la libertad, la democracia y el desarrollo. Guatemala tiene ahora la posibilidad real de hacer cambios fundamentales que le deparen un futuro promisorio. Hay ambiente de optimismo y se percibe una actitud positiva generalizada en la ciudadanía, lo que no ocurría desde hacía más de una década. Son circunstancias favorables que hay que aprovechar al máximo. La tarea por realizar es difícil y compleja pero con voluntad política inquebrantable se pueden alcanzar los objetivos nacionales a los que aspira la inmensa mayoría de los guatemaltecos. Dicho lo anterior es pertinente contestar la pregunta de por qué me retiro de elPeriódico. La respuesta es sencilla: porque he decidido aceptar otro reto en la vida pública. Se me ha propuesto por parte del gobierno del presidente Otto Pérez Molina reincorporarme al servicio diplomático y lo he aceptado porque pienso que puedo contribuir, en la medida de mis conocimientos y experiencia, a la promoción y defensa de los intereses nacionales en el contexto del irrestricto respeto a las normas que rigen a la comunidad internacional. Es sin duda alguna un honor representar de nuevo a Guatemala en el exterior. Por esta razón, muy válida por cierto, es que hoy le digo adiós a elPeriódico. No es compatible en mi criterio ser columnista y desempeñar un cargo público. Me voy con nostalgia de este diario que me brindó siempre amistad y apoyo. Agradezco muy especialmente a mi amigo Jose Rubén Zamora que me abrió las puertas de elPeriódico en aquel lejano día. Asimismo saludo con aprecio a Juan Luis Font, que en su momento me propuso como columnista y quien facilitó mi tarea y por supuesto no puedo dejar de mencionar a María del Carmen de Curley, quien tuvo la paciencia y la gentileza de atenderme cuando hubo necesidad de hacer cambios de última hora a mi columna. A mis lectores, muchos o pocos, gracias. A los colegas columnistas un saludo de aliento. Me voy satisfecho de la labor desarrollada. Espero haber contribuido de alguna forma en forjar opinión cuando los temas y las circunstancias lo demandaron. Al desearle lo mejor de lo mejor a elPeriódico y a sus lectores les digo hasta pronto. Cierro así un capítulo enriquecedor y muy satisfactorio en mi vida.
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