José Carlos, anterior director de Aeronáutica Civil, arrendó espacios a 17 empresas en los últimos días de su gestión.
Los pasajeros que utilizan el Aeropuerto La Aurora han observado en los últimos días cómo han sido removidos asientos y reducido las salas de espera en el Ala Norte de la terminal para instalar quioscos, cafeterías y hasta una parrillada.
Según los contratos que tuvo a la vista elPeriódico, el exdirector de Aeronáutica, José Carlos Suárez, autorizó 17 contratos de arrendamiento de espacios a igual número de empresas en los últimos días de su gestión para instalar ventas de artículos típicos, bisutería, licores, cafeterías, floristerías, droguería y un restaurante de carne asada.
La mayoría de los contratos está fechado del 4 al 13 de enero y fueron protocolizados por el notario Rolando Cardona Oquendo, quien fungía como secretario general de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).
Además de la celeridad con que se autorizaron (algunos estaban autorizados aún antes de haber pagado la fianza o presentar la solicitud y papelería respectiva) cancelaron de US$2 mil a US$20 mil por derecho de piso, por abajo de los restaurantes de comida rápida que compitieron en una subasta pagando de US$25 mil a US$300 mil por los espacios que ocupan en la terminal.
Muchos de los nuevos arrendatarios son empresas de reciente creación (algunas se constituyeron después de haber presentado la solicitud de arrendamiento) que debieron de cambiar el giro de su actividad comercial de último momento ante el Registro Mercantil para hacerlo compatible con su solicitud de operación dentro del aeropuerto.
Parrilladas y quioscos
Uno de los contratos autoriza la instalación de un conocido restaurante de parrilladas con gas a 15 metros de la puerta de abordaje a un Boeing 737 en el Ala Norte. Otro contrato corresponde a una empresa de la cual es socio un ex viceministro del anterior gobierno.
Además, se autorizó la instalación de una plaza comercial para 10 quioscos que anuló el 80 por ciento de los asientos disponibles y espacio en una sala de espera en dicha área. Siete de los espacios arrendados a las empresas interrumpen el paso de los viajeros.
Otro caso es la instalación de una cafetería en el sótano del aeropuerto frente al parqueo, lo cual implicó la demolición de una parte del muro antibombas que por disposiciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) debe contar la terminal para repeler un eventual ataque con explosivos. Esta obra fue suspendida por la Municipalidad de Guatemala debido a que no contaba con la licencia de construcción.
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