Las mujeres denuncian lo que otros estamos callando.
Las organizaciones aglutinadas en el sector de mujeres han estado poniendo los puntos sobre las íes y llamando la atención sobre el acontecer nacional. Ven nubarrones en el horizonte y dan un alerta de lo que puede ser el futuro del país si la sociedad no toma conciencia de las acciones autoritarias que se vienen dando desde la instalación del nuevo Gobierno. Por ello están haciendo un llamado a todas las mujeres para que participen en un encuentro que realizarán mañana 10 de febrero, a las 10 de la mañana, para discutir abiertamente sobre la situación del país y las formas de resistencia para la defensa de sus derechos y de la libre expresión.
Consideran un atropello la reforma a los acuerdos gubernativos que les permitía participar en la designación de la Secretaría y Subsecretaría de la Presidencia de la Mujer y que ahora se ha hecho a dedo por el señor Presidente, sin tomar en cuenta la propuesta y opinión de ellas que en el pasado contribuyeron a institucionalizar la Seprem. Pero ello no es todo, pues en la radio TGW, sin decir agua va, fue cancelado el programa Mujeres en Frecuencia, porque según los nuevos personeros, posiblemente con órdenes de arriba, “ese programa no está en la línea de la radio.” Si a ello agregamos los cambios de la programación, los despidos y lo que sucede en Diario de Centro América (DCA), estamos ante un atentado a la libre expresión y la tendencia es poner TGW y DCA al servicio exclusivo del Gobierno para legitimar sus acciones, y no al servicio del pueblo como debería de ser con medios de comunicación del Estado que se sostienen con los impuestos que pagamos.
Las mujeres se pronuncian sobre las 135 concesiones de exploración y explotación minera y exigen el reconocimiento de las consultas populares, aun cuando no mencionan el ridículo y consensuado aumento de las regalías que debe pagar la transnacional Montana, empresa exploradora en Guatemala, cuyos accionistas están risa y risa de los convenios, convenientes para ellos, que firman nuestros gobiernos, pues no es para menos el alto precio de la onza de oro y plata en el mercado internacional, de lo cual se quedan con US$95 por cada US$100 y nosotros con los graves daños a la naturaleza y los efectos dañinos para las comunidades.
Las mujeres denuncian lo que otros estamos callando: la presencia militar en todo el país y en puestos importantes del gobierno y el riesgo que ello representa al valorar lo militar sobre lo civil, pues podemos encaminarnos a un Estado autoritario. En fin, hay que unirse a las luchas que hoy emprenden para evitar un retroceso y a su exigencia que se desarrolle y fortalezca un Estado democrático de derecho.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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