Nació en Petén en 1940. Abogado por la Universidad de San Carlos, con unamaestría en Sociología en la Flacso, Chile y un doctorado en Austin, Texas; dedicó su vida a la defensa de los sindicalistas.
Las coronas y los arreglos florales acabaron por reducir el lugar a los maestros y familiares que acompañaron el féretro de Enrique Torres Lezama, en la Casa del Maestro, en la zona 1. La presencia del expresidente Álvaro Colom y su exesposa Sandra Torres fue irrelevante para los asistentes, que murmuraban anécdotas y recuerdos que les dejó Quique, como le decían sus allegados.
El abogado laboralista defendió los derechos del magisterio nacional por más de 20 años y firmó el Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo en 2008, con el que se obtuvo un aumento del 36.5 por ciento al salario de los docentes.
Un rosario de rosas blancas, una moña negra, sobre un par de cortinas blancas y tres fotografías, decoraban el espacio donde permaneció el cuerpo de Torres. Pino en el piso y el fondo musical de marchas fúnebres interpretadas en vivo conformaron el ambiente del Salón Mayor Víctor Manuel Gutiérrez Garvin, donde lo velaron por cinco horas.
Solamente tres de sus cinco hijos pudieron viajar desde Canadá para estar en el funeral. Ana Lucía, María Fernanda y Mario Enrique Torres recordaron a su padre a pesar de que no vivían con él desde 1997, cuando decidió regresar a Guatemala después de la firma de la paz. La causa del exilio fueron las amenazas de muerte que recibió por haber asesorado sindicatos en los ochenta.
Torres se describía como un socialcristiano, que conoció las enseñanzas sociales de la Iglesia por medio de Rodolfo Quezada. Era experto en marxismo y militó en las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), según él, después de haber abandonado de manera intempestiva el país. Tiempo después se separó de las FAR por diferir con su línea de pensamiento. Vivió en Columbia Británica como refugiado y lo nombraron juez de Asuntos Migrantes y Asilo, también representó a la guerrilla en Estados Unidos y Canadá. Integró la delegación insurgente en El Escorial, España.
A pesar de sus logros profesionales, Ana Lucía lo recordó como un padre que los hacía reír y les contaba historias cuando eran pequeños. “Yo tenía cinco años y un día lo descubrí envolviendo los regalos de navidad, y pensé... mi papá es Santa Claus y debo guardar su secreto”, contó entre lágrimas.
Sus compañeros, los maestros, también recordaron sus chistes que contrastaba con su ocasional “mal humor” resultado de diferencias en las reuniones de trabajo con su “inseparable” amigo Joviel Acevedo, dirigente magisterial. Acevedo fue retirado de su cargo, cuando la exministra de Educación, María del Carmen Aceña, pidió su destitución en diciembre de 2008. El líder sindical recobró su posición luego de que Torres Lezama lograra un dictamen irrevocable a través de la oficina de Servicio Civil.
Enrique fue uno de los promotores de la creación del Consejo Económico Social, organizado recientemente; la entidad conformada por el Gobierno, el sector privado y los sindicatos que se encargará de responder las consultas del Ejecutivo y el Congreso sobre decisiones importantes para el país.
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