Las actividades extracurriculares son sin duda benefi ciosas para niños y adolescentes, pero nunca se debe abusar de ellas.
El nivel de escolaridad que exige la mayoría de colegios hoy en día es considerablemente más alto que el de hace 20 años, los niños llevan más materias por grado, aprenden varios idiomas y practican más deportes, por eso están sometidos a tanto estrés y tensión casi desde sus primeros años. Las actividades extracurriculares, por ende, deberían ser una vía de distracción sana y relajante, que combine el juego con el aprendizaje de una disciplina. “No se trata de poner aún más presión sobre los niños, y lo ideal es que ellos elijan actividades que disfrutan, siempre acordes a su edad y sus capacidades”, comenta la psicóloga clínica Alva Ninette. Contreras. Es importante, sin embargo, que los menores descansen por al menos media hora entre su llegada del colegio y la otra actividad. “Lo mejor sería incluso que hicieran una siesta. Estas actividades son positivas para el desarrollo de las destrezas psicomotoras de los pequeños, les ayuda a mantener una autoestima saludable y les permite liberar energía de manera sana, pero hay que cuidarse de no cansarlos tanto que descuiden su rendimiento escolar”, agrega.
Contreras insiste además en que los hijos necesitan “tiempo libre”, tiempo para hacer lo que gusten o para no hacer nada, con ello se empieza a respetar su espacio y sus elecciones de vida. “El juego libre es un medio natural de autoexpresión, una oportunidad para expresar sentimientos, desarrollar la creatividad e imaginación, explorar el entorno y descubrir intereses, es un tiempo vital para su desarrollo emocional. Antes los niños pasábamos tardes enteras jugando con primos o vecinos, los niños de hoy ya no tienen tiempo para eso”, insiste Contreras. A la pregunta de si es necesario establecer para los niños desde pequeñitos los juegos que por su sexo deberían practicar, la psicóloga recuerda que actualmente los mejores chefs son hombres y hay aviadoras y corredoras de carros. “En el gran porcentaje de los casos, el que a un niño le guste una actividad “de niña” no quiere decir que de adulto será homosexual”, dice.
El tiempo para la televisión también debe ser monitoreado: no más de dos horas diarias entre semana, y tres en fin de semana, siempre con programas acordes a la edad. Lo mismo aplica para juegos de video y la computadora. “En cuanto a las tareas, las madres deben tener en mente que una supervisión adecuada consiste en observar que el niño las realice en un espacio bien iluminado, limpio, sin distractores y con los materiales que necesita. No debe hacer los deberes por él ni con él, salvo cuando un niño tiene problemas de aprendizaje y en estos casos se recomienda la presencia de un tutor, para que no se vea dañada la relación madre-hijo”, concluye Contreras.
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