Hoy se estrena “Cápsulas”, la nueva cinta de Verónica Riedel. Un filme sobre la familia, los patrones, las drogas, el eterno forcejeo entre el bien y el mal, los riesgos, las consecuencias y el perdón.
En el trópico, en Guatemala, nadie escapa al caos, ni siquiera Fonsi, un niño de doce años que vive en condiciones “privilegiadas”. Mientras nos acercamos a su mundo, a su vida, vamos conociendo a una familia disfuncional y cómo ese mundo se viene abajo en un instante, golpeándose con una realidad dolorosa, saliendo de su cápsula. “Vivimos encapsulados en nuestros mundos, muchas veces disfuncionales”, comenta la directora y artista. Cápsulas es el primer largometraje de Riedel, con el que ganó premios en Chile y EE.UU., además de ser parte de la selección oficial de festivales en México, Los Ángeles, Nueva York e Italia, entre otros.
¿Cómo se acerca a la realidad guatemalteca su filme?
– Se acerca en todas formas. Además de llevar muchos temas universales dentro de la película, los personajes, casi todos guatemaltecos, reflejan cada uno un momento de su vida en Guatemala. Capsulas habla de la familia, de patrones disfuncionales, de las drogas, de adicciones, de querer hacer las cosas bien… o mal, de consecuencias, de riesgos… Y también del perdón.
El papel de la mujer, ¿qué preponderancia tiene en su filme?
– Primero, estoy feliz de romper esquemas con Cápsulas. Soy la primera escritora y directora de largometrajes de Guatemala. Segundo, la cinta nace de mi preocupación de madre, de educar a mis hijos en un país como Guatemala. Las mujeres tenemos que abrirnos espacio para hablar, y en este filme toco temas de los que no queremos hablar. El tema de ser mujer es delicado en este país. Nosotras mismas tenemos que poner nuestros límites y estirar el espacio de nuestra participación importante en todo sentido. Si no lo hacemos, tendremos consecuencias generacionales. Para esto tenemos mucho que aprender. Necesitamos sabiduría para hacerlo. No es fácil.
¿Cuáles son las dificultades más grandes para ser un cineasta en Guatemala?
– Los artistas necesitamos cierto apoyo, pues las dos horas que puede ver el público en la pantalla son miles de horas invertidas por muchas personas, de trabajo durísimo. Es un esfuerzo tan grande y con tantos contratiempos que solo los cineastas con pasión logran terminar una película. Ayudaría si económicamente encontráramos apoyo, pues facilitaría la contratación de personal y de muchas cosas. Creo que el cine es identidad nacional, con cualquier estilo o tema. Todos los cineastas aportamos historias con nuestras películas. Es importante reflejarnos como nación, y despertar un orgullo nacional. Poco a poco lo estamos logrando.
Luego de este proyecto, ¿en qué incursionará?
– Mi segundo guión se llama ‘Kiko’. Es un guión de dos niños huérfanos con hambre, donde es increíble que con tanta riqueza haya hambre. Este proyecto fue premiado en el Sundance Institute en octubre y lo revisaron cinco guionistas americanos y españoles. El siguiente paso es encontrar presupuesto, pero poco a poco se van abriendo las puertas si uno cree fielmente en los proyectos que dejan algo en el corazón de los espectadores.
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