Hoy se presenta la antología “Narrativa guatemalteca”, una selección de 19 autores y fragmentos de sus obras, que va desde la literatura precolombina, pasando por Miguel Ángel Asturias, hasta Ana María Rodas y Víctor Muñoz.
Es imposible, en menos de doscientas páginas, resumir la narrativa de un país. Ni siquiera la de uno tan pequeño como Guatemala y sus cuantas centurias de tradición literaria. No fueron doctores quienes hicieron esta antología. “Nosotros quisimos hacer algo más fresco, algo interesante y que en muchos casos nos hiciera reír”, intenta prologar Eduardo Villalobos. La editorial Santillana entrega Narrativa guatemalteca en un intento de acercarse a los “jóvenes del siglo XXI”.
A continuación presentamos cinco párrafos de los fragmentos de cinco de los autores publicados en este libro: desde la bendición de las ferias, el sentido de justicia en un samurái, una leyenda nacional, el lenguaje cotidiano de una chapina y un viaje de ida y vuelta de un hombre.
> La Feria de Jocotenango
José Milla y Vidaurre
1812-1882
¡Bendito sea el que inventó las ferias! Eso de reunirse en un estrecho espacio de terreno un número de bípedos racionales y de cuadrúpedos irracionales cuatro o cinco veces mayor del que podría contener cómodamente; asolearse, tragar polvo, exponerse uno a que lo estrujen, empujen y atropellen; ensordecerse con el ruido aturdidor de coches (…) no hay duda que merece la pena de sacar de sus casillas a una población tan quieta, tan soñolienta y tan costumbrera como la de nuestra querida Guatemala.
> El Japón heroico y galante
Enrique Gómez Carrillo
1873-1927
Otra virtud del samurái, es el espíritu de justicia. El alma leal está guiada por una conciencia sin mancha. Cuando un hombre de armas siente el brazo debilitado por la edad, se consagra a la magistratura. El juez es un samurái anciano, por lo general. Así, la ley, la equidad, tienen paladines invencibles. Ni ruegos, ni promesas, ni amenazas, logran influir en el ánimo de los que juzgan.
> Leyenda de la Tatuana
Miguel Ángel Asturias
1899-1974
El Maestro Almendro tiene la barba rosada, fue uno de los sacerdotes que los hombres blancos tocaron creyéndoles de oro, tanta riqueza vestían, y sabe el secreto de las plantas que lo curan todo, el vocabulario de obsidiana –piedra que habla– y leer los jeroglíficos de las constelaciones.
Es el árbol que amaneció un día en el bosque donde estaba plantado, sin que ninguno lo sembrara, como si lo hubieran llevado los fantasmas. El árbol que anda…
> Todo el monte es de orégano
Marco Augusto Quiroa
1937-2004
Él cree que todo el monte es de orégano. Que porque vivo sola no tengo a nadie en el mundo por mí. Que estoy de quién quilete. Para cuando a él se le antoje o le den ganas. Que soy una res con un fierro en el anca. Se equivoca. Soy una mujer decente. Nunca he dejado que nadie me manosee. Que nada más venga y me tome como cosa propia. No es nomás de calentarme la oreja y decirme qué bonita sos y qué grandes tenés los ojos. Y luego tumbarme en una cama, desnudarme y ensalivarme toda.
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