En la edición del Diario de Centro América (Diario Oficial) correspondiente al viernes pasado, fue publicada la “Ley Antievasión II” (Decreto # 4-2012 del Congreso), elaborada por el régimen de Álvaro Colom (2008-2012), para enfrentar el resultado de los presupuestos estatales desfinanciados decretados de 2008 a 2011, así como la “inercia” del gasto público que se recetó.
Próximamente, también aparecerá publicada la “Ley de Actualización Tributaria”, un refrito del “paquete de impuestos” preparado por los “militantes tributarios” del régimen de Colom, para hacer frente al gasto público que el exministro de Finanzas Públicas, Juan Alberto Fuentes Knight, anunció que debía pasar de Q40 a Q80 millardos durante el período de Colom, logrando que llegara a los Q60 millardos al final del mismo, a costa de gastarlo todo sin transparencia, sin calidad, sin racionalidad y sin control.
Recordamos cuando Colom, con sorna, declaraba a la prensa que no nos íbamos a salvar de más impuestos después de su presidencia, a sabiendas, por supuesto, que nos heredaría un grave desequilibrio de las finanzas públicas, alimentado por una deuda pública descomunal, que creció casi un 100 por ciento durante su gestión, una deuda pública flotante cercana a los Q15 millardos y un gasto público creciente y fuera de control, ejecutado a través de fondos, fideicomisos, ONG, etcétera, que estimuló una burocratización sin precedente, una generalizada discrecionalidad y un desaforado despilfarro.
Ahora Colom (hoy por hoy flamante asesor de seguridad del presidente de Honduras y diputado al Parlacen), junto con sus “militantes tributarios”, los cuales de plano no producen nada ni generan empleos, se deben estar carcajeando de la clase media guatemalteca (profesionistas, técnicos, empleados calificados y medianos y pequeños empresarios), que será la que pagará la enorme factura de los elotes que se comió Colom y su combo a través de una pesada carga tributaria adicional. Recordemos que Colom se autonombraba el “Presidente de los pobres”; por tanto, la clase media le tuvo siempre sin cuidado.
Ojalá que las nuevas autoridades cumplan sus promesas de transparencia, lucha contra la corrupción, reducción del gasto público, rendición de cuentas, austeridad, calidad y racionalidad del gasto público, así como con el compromiso de perseguir legalmente a los corruptos del régimen de Colom, al cual deben adherirse la Contraloría General de Cuentas y el Ministerio Público. Simplemente no es posible que el saqueo de las arcas estatales (que llora sangre) quede sin castigo. ¡Cárcel a los corruptos!
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