Hay razones para avergonzarse en el año del aniversario 75 de la facultad de Economía, USAC.
El pasado jueves por la noche, un grupo de supuestos estudiantes encapuchados la emprendieron a palos contra otros supuestos estudiantes, en el patio central del Edificio S-10 de la Ciudad Universitaria, zona 12 capitalina. El resultado ha sido varios estudiantes seriamente golpeados, acciones que fueron televisadas por uno de los noticieros del país.
Este hecho tiene lamentables antecedentes. Nuestro Diario, en su edición del 1 de abril del año pasado, daba cuenta del ataque a 5 sancarlistas que resultaron ser miembros de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas
(AECE) que según la noticia fueron vapuleados por un grupo de supuestos estudiantes, liderados por Carlos Alberto Romero, alias El Caballo, y por Jorge Samayoa, apodado El Pelón. Un estudiante dirigente de la AECE, quien no se identificó según la noticia, acusó a los mencionados de ser los responsables conjuntamente con el decano de la Facultad, José Rolando Secaida, del ataque. Prensa Libre y elPeriódico también publicaron esta noticia.
La junta directiva de la Facultad ante estos hechos vandálicos y delincuenciales que sucedieron el año pasado, ofreció en un comunicado publicado en Prensa Libre el sábado 1 de abril de 2011 enviar al Ministerio Público (MP), a fin de que “investiguen los hechos ocurridos y se castigue a los responsables, ya que no se puede tolerar que grupos vandálicos actúen impunemente en las instalaciones universitarias”. No investigó la junta directiva por cuenta propia, si los acusados por un dirigente estudiantil tenían alguna responsabilidad ante los hechos y qué resultados tuvo la denuncia en el seno del MP. Adicionalmente, la junta directiva de la Facultad nunca informó a la comunidad facultativa y a la opinión pública de los resultados de tal pesquisa. Por otra parte, ofreció enviar el informe circunstanciado al Consejo Superior Universitario (CSU), a fin de que “este cuerpo colegiado tome las medidas legales y administrativas que la normativa universitaria establezca”. Hasta hoy se desconoce qué fin tuvieron dichas gestiones.
Uno de los principales problemas es la falta de autoridad legitima, comenzando por el actual y repitente decano, José Rolando Secaida Morales. Ya vimos que la junta directiva de la Facultad no ha tomado las decisiones propias necesarias y que se ha omitido en investigar a las personas señaladas y tampoco tuvo la seriedad de informar a la comunidad facultativa. Ante la falta de diligencia y de cordura en la actuación de los miembros de la Junta Directiva facultativa, la gran pregunta es: ¿Qué acciones tomó el CSU ante este caso? ¿Están esperando que se maten entre ellos estos supuestos estudiantes?
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