En todos los gobiernos hay “pájaros de cuenta” que se enquistan en organismos estatales de segunda clase pero con presupuesto alto, tal es el caso de las federaciones deportivas que manejan grandes sumas que las vuelven humo. Supuestamente trabajan ad honórem y se eligen democráticamente previo a sobornar a los dirigentes de las pequeñas federaciones, y de esa forma se quedan de altos dirigentes per sécula seculórum; tal es el caso de algunos que llevan ya varios años enquistados en esas organizaciones. Ojalá que la ley de Enriquecimiento Ilícito sea pronto promulgada y con base en ella le cuenten las costillas a estos “pájaros de cuenta” pues los fondos del erario nacional que ellos se embolsan se necesitan para servicios sociales.
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