La tragedia se atribuye a la falta de inversión en el mejoramiento del servicio de trenes.
Ayer, cerca de las ocho y media de la mañana en plena hora pico, un tren colmado de pasajeros, perdió los frenos y se estrelló contra la estación Once en Buenos Aires. Fuentes oficiales reportaron 49 muertos y 600 heridos.
El secretario de transporte, Juan Pablo Schiavi, estimó que en el tren viajaban entre 1,200 a 1,300 personas, sin embargo varios pasajeros señalan que serían unas 2 mil personas las que se conducían en el transporte ya que ocurrió en las primeras horas de la mañana. El portavoz de la Policía Federal, Fernando Sostre, precisó que 48 de las víctimas eran adultos y un menor de edad. De los 600 heridos, 50 se encuentran en estado grave y 461 permanecen internados. “El choque más fuerte se produjo entre el primero y el segundo vagón”, dijo.
“Hay de todo lo que uno se pueda imaginar: amputados, traumatismos varios”, detalló el director del Sistema de Atención Médica de Emergencia de la Ciudad de Buenos Aires (SAME), Alberto Crescenti. Testigos del accidente afirman que los pasajeros quedaron atrapados entre los hierros de la estructura del tren. Unos de los vagones se incrustó casi seis metros en el que tenía delante.
Primeras versiones indican que el tren no pudo frenar al aproximarse a la Terminal Once e impactó contra el sistema de amortiguación instalado en el andén. “El tren se quedó sin frenos, descarriló y chocó contra la estación, no contra otro tren”, contó Paula, una de las pasajeras, a la radiofusora Mitre. Uno de los trabajadores de la línea aseguró que el tren accidentado había pasado una revisión la noche anterior.
El registro del sistema de posicionamiento global (GPS) del ferrocarril, detalla que este marchaba a 20 kilómetros por hora al faltar 40 metros para llegar al final de la vía.
Según las autoridades ferroviarias el maquinista, de 28 años, recién había tomado el turno y tiene una hoja de servicio impecable. Permanece en terapia intensiva.
Roberto Núñez, dirigente de la Unión Ferroviaria, denunció la falta de inversión en el servicio ferroviario, que data en algunos casos de la década del sesenta, por parte de la concesionaria del ferrocarril Sarmiento, Trenes de Buenos Aires, TBA. La empresa abrió una investigación.
El sistema ferroviario está en su mayoría privatizado y recibe millonarios subsidios del Estado. (Fuentes: AP, DPA, EL PAÍS)
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