El gobierno patriota debiera intentar construir el servicio civil del país.
Cuando Berger se estrenaba como presidente, recibí una invitación de uno de sus comisionados. Se trataba de Harris Whitbeck, quien estaba a cargo del impulso e implementación de la “Ley de Servicio Civil”, con la cual, se pensaba –en aquellos años– llevar al gobierno a los mejores guatemaltecos, los más competentes y proactivos, con el propósito de que pudiesen desarrollarse en la administración pública, haciendo carrera, sin supeditarse a vinculaciones partidarias oficiales.
La idea era muy inteligente y visionaria, así que acudí, encontrándome con una docena de colegas columnistas. El día de aquella reunión, los medios publicaron una desafortunada chifleta de Berger; el presidente declaró que “nadie que no fuese del partido colaboraría con el gobierno”… aclaro que la cita no es textual pero esa era la idea. Harris nos compartió sus planes con entusiasmo y con mucha pena le hice ver que sus ideas eran muy interesantes, pero que su jefe no creía en ellas.
La iniciativa fracasó… como ocurre con todo aquello no genuino y que no cuenta con él una decisión política basada en principios y visión de largo plazo. Los emolumentos del bien intencionado Harris y/o su equipo, fueron un gasto para el Estado, aunque pudieron ser una inversión… y el gobierno de Berger, pasó –como todos- con más sombras que luces… aunque con algunos avances importantes en el programa “Creciendo Bien”, impulsado por la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente. Este esfuerzo buscaba avanzar en las llamadas “Metas del Milenio”. Aunque su alcance fue limitado, la metodología era exitosa y –siendo yo un crítico consistente de los yerros de ese y todos los gobiernos que he conocido– visité comunidades en donde el impacto de Creciendo Bien era positivo y plausible.
El gobierno de la UNE, debió seguir con ese programa, no cambiar a la gente que lo lideraba, pues tenía además de conocimiento, la vital mística de servicio, lo cual logré valorar. La UNE quiso demostrar que todo se estaba haciendo mal en el gobierno anterior, así que tiró a la basura el esfuerzo y abandonó las comunidades beneficiadas… la desnutrición crónica infantil involucionó durante los últimos cuatro años. El gobierno patriotista, ensaya ahora con súper tortillas y otras fórmulas… es decir, insiste en empezar para demostrar que solo ellos, pueden hacer bien las cosas ¡inmadurez plena!
Por malos que sean los gobiernos, siempre han existido y existirán buenos funcionarios que dejen legado y trabajen con diligencia y honradez. Los movimientos en la SAT –sin que yo conozca a Rudy Villeda personalmente– despiertan suspicacias por el buen desempeño de la institución… en materia de resultados. El gobierno patriotista, debiera intentar construir –en serio– el servicio civil, no haciendo lo mismo que sus antecesores y rescatando a los burócratas probos y diligentes… caso contrario “la carrera pública” continuará siendo como “un moco en la pared”… desagradable e intrascendente ¡Piénselo!
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