A las opciones de Microsoft y Apple se suman las alternativas de código abierto cada vez más amigables para los usuarios promedio.
Lo que empezó como una disyuntiva entre actualizar e invertir en una versión más reciente del sistema operativo (OS) Windows 7 para mi portátil HP Pavillion dm1 o lidiar con la Starter Edition –lenta y limitada para mis necesidades– resultó en un cambio radical de OS.
Aunque contemplé invertir en una versión Profesional de Windows, también lo vi como la oportunidad para probar software libre. Inicialmente intenté una instalación conjunta que permite usar Ubuntu y Windows al mismo tiempo pero para evitar una partición en el disco. Entre dudas y temores, elegí solo Ubuntu en su versión 11.10.
Instalación de Ubuntu
Una instalación desde cero me llevó cerca de 15 minutos. El archivo instalador lo descargué a un USB desde el sitio oficial (http://bit.ly/zZhLxH). En dicho sitio se ofrecen tres opciones: descarga e instalación directa, carga a un CD o USB para prueba/instalación o un tipo de instalación que corra junto con Windows. La interfaz de instalación puede visualizarse en español y es muy intuitiva. Las instrucciones son claras y precisas.
Como mínimo la computadora debe estar conectada a una fuente de poder, tener conexión a internet y disponer de al menos 4.4 GB de espacio en disco.
Al momento de correr este proceso es importante estar atentos a las preguntas del sistema y antes de cualquier instalación, única o conjunta, se recomienda realizar una copia de respaldo (backup) de toda la información almacenada en la computadora. Adicional a eso exporte los marcadores o bookmarks de todos sus navegadores y haga una lista de las aplicaciones de terceros que tenía instaladas. Puede que no encuentre las mismas pero en muchos casos se encuentran sucedáneos que rinden de igual o mejor forma.
Aplicaciones
Uno de los grandes “peros” que muchos usuarios argumentan a la hora de plantearse un cambio de OS de uno propietario o privativo (Windows o Macintosh) a uno abierto como Ubuntu, son las aplicaciones.
Para el usuario promedio, tres factores preocupan en lo que respecta a aplicaciones: que la oferta no es tan amplia como en otros OS, que la interfaz de las mismas es confusa o demasiado compleja, que no son tan robustas o que no rinden igual o producen los mismos resultados.
En algunos casos esto todavía es válido pero cada vez estos casos son menos y más aislados. Luego de la prueba realizada por Hi-Tech es igual de válido afirmar que hoy día Ubuntu es un sistema idóneo para cualquier usuario promedio.
Ahora bien, un factor clave para esto ha sido que la interfaz gráfica de Ubuntu ha mejorado sustancialmente y ahora es muy amigable e intuitiva. Además, el acceso e instalación de las aplicaciones –aunque aún se puede hacer a través de la terminal (en un proceso bastante técnico)– ahora están agrupadas en un “Centro de Software de Ubuntu” desde donde cualquier instalación es muy sencilla y rápida.
Para el procesamiento de datos, elaboración de presentaciones y hojas de cálculo la opción es LibreOffice, que contrario a lo que muchos piensan es muy versátil para la creación de archivos, la lectura de los que vienen de otros OS y la generación de nuevas versiones.
Algunas aplicaciones muy populares en el rubro de productividad, como DropBox y Skype, están disponibles para esta distribución de Linux.
Una indispensable es el navegador Chrome, que a través de su sistema de “apps” brinda acceso a aquellas que no es posible instalar directo en el OS. Tal es el caso de Tweetdeck, Hootsuite o Evernote. Para el manejo de audio probé “Rhythmbox”, que igual que otras de su tipo no solo reproduce pistas de audio sino que también ayuda a gestionar podcasts y acceder a radios digitales.
En el caso de las imágenes el sistema traía por defecto “Shotwell”, que aunque tiene una interfaz muy moderna y agradable se congeló y cerró en varias ocasiones. Opté por “gThumb”, una aplicación sencilla pero con capacidades muy poderosas. Gestiona de forma rápida la vista y organización de los archivos fotográficos e integra opciones para compartir el contenido con diversas redes sociales, así como retoques básicos de las imágenes.
Otras que instalé fueron “Notas Tomboy”, que simula a los post-its de Macintosh; Gimp e Inkscape para la edición de gráficos; Audacity para grabar y editar audio; Calibre para acceder y organizar ebooks; GnoTime para registrar el tiempo dedicado a cada proyecto de trabajo, Recordmydesktop para crear screencasts; WinFF para convertir videos a diferentes formatos y el reproductor multimedia VLC, entre otros.
El único software que realmente he extrañado es Photoshop, porque aunque Gimp me permite hacer las mismas cosas, el cambio de interfaz conlleva una inversión mayor de tiempo para aprender su uso adecuado.
Mi función favorita son las áreas de trabajo que permiten contar con una especie de cuatro escritorios (muy al estilo Macintosh), donde puedo organizar diferentes actividades e ir de uno a otro de forma rápida y fácil.
UbuntuOne
Un servicio integrado al sistema que recién probé fue UbuntuOne. Se trata de un servicio en la nube, similar a DropBox, para el intercambio de archivos, acceso al propio archivo musical vía streaming y aplicaciones. Inicialmente una cuenta gratis brinda acceso a 5GB de espacio virtual accesibles desde una computadora con OS Ubuntu o Windows, a través del iPhone, iPad o Android, así como a través de one.ubuntu.com. Luego las opciones de música vía streaming inician en US$3.99 al mes o US$39.99 al año.
Este sistema también permite sincronizar contactos, incluso desde redes sociales como Facebook y notas de la aplicación Tomboy. Al configurar UbuntuOne en un smartphone Android inmediatamente envía las fotografías del celular hacia la computadora. Además se ofrecen opciones adicionales para más espacio en disco.
Conclusión
Considero una enorme ventaja que las conexiones vía Bluetooth, Wi-Fi o incluso de periféricos son casi inmediatas, sin mayores problemas ni demoras, incluso sin contar con drivers específicos en algunos casos. Este OS simplifica muchas tareas.
El sistema en general es veloz y amigable aunque en algunas ocasiones se despliegan mensajes bastante técnicos que pueden intimidar a los usuarios. Debido a que ofrece tantas opciones de personalización es un OS que exige bastante de sus usuarios, es idóneo para quienes son curiosos y no temen experimentar.
Por otro lado, resulta una alternativa real y conveniente a la piratería para quienes no pueden costear un OS privativo.
Tampoco se puede ignorar su versatilidad . Ubuntu ya anuncia en su sitio una versión para TV y otra que logra una sinergia con Android en dispositivos de última generación.
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