Sam Worthington entra nuevamente en la piel de Perseo en “Furia de Titanes 2”, que se estrena este viernes.
¿Pueden morir los dioses? Todos pensaban que no. Hasta ahora. Los habitantes del Olimpo, seres de gran poder y cuyos caprichos eran órdenes para hombres y mujeres, se encuentran en plena decadencia. Los humanos, que desde tiempos inmemoriales levantaron plegarias y sacrificios en su honor, están dejando de creer en ellos. Y sin esta devoción, los orgullosos paladines de la mitología se quedan sin su principal fuente de poder: la fe.
Débil como nunca antes, Zeus descubre una maquinación de Hades para acabar no solamente con todos los seres sagrados, sino también para despertar al Titán Cronos, un ente lleno de cólera que podría barrer con los dioses y los humanos en segundos. Nunca antes la Tierra necesitó tanto a un héroe, y ese héroe es… Perseo, que vive en un plácido retiro como pescador al lado de su hijo.
Esa es la premisa detrás de Furia de Titanes 2, película dirigida por Jonathan Liebean y protagonizada por Sam Worthington (Perseo) que llega este fin de semana a la cartelera.
El elenco cuenta con nombres como los de Liam Neeson (Zeus), Ralph Fiennes (Hades), Toby Kebbell (Argenor) y Rosamund Pike (Andrómeda). Y claro, también hay titanes, quimeras, cíclopes, bestias del infierno y el legendario caballo Pegaso. “La acción va por delante –aseguró recientemente Worthington– pero en el fondo es una película que analiza la relación, buena y mala, de padres e hijos. Es el padre (Zeus) que le pasa la batuta a su hijo (Perseo) como salvador de la Tierra, aunque él de arranque, no quiere”.
Pescador de aventuras
Entre la primera y la segunda película de Furia de Titanes pasaron dos años “reales”, pero dentro de la trama transcurrió una década. “Ahora Perseo es un héroe retirado, un pescador tranquilo que se concentra en criar bien a su hijo. Ese es su mundo”, explica Worthington, quien agrega que “para bien o para mal ahora es un tipo pacífico, algo fuera de forma, menos ágil, más analítico, que no piensa en tomar las armas, salvo que sea su último recurso”.
Y como suele suceder en las películas de acción, ese último recurso sucede rápido. Bestias y semidioses se ven arrastrados a la guerra desatada en el Olimpo, con la Tierra como campo de batalla.
Furia de Titanes 2 busca sorprender al espectador primero con sus efectos especiales y aprovechando los efectos 3D en las principales escenas de acción. “Creo que la historia también es mejor ahora”, afirma Worthington.
Divinos y mundanos
Pueblos arrasados por el fuego. Batallas en el infierno. Trampas mortales en bosques inhóspitos. Traiciones y alianzas insospechadas. Ese es el coctel básico con el que Furia de Titanes 2 desarrolla la trama. Pero Tobby Kebbell, considera que otro elemento clave es “romper con la idea de que los dioses son intocables”.
Kebbell entra en la piel de Argenor, un semidiós lleno de defectos. “Para muchos, la idea de un semidiós o un dios tan poco “divino” es ilógica, pero eso es lo maravilloso de la mitología griega. Su panteón está lleno de deidades defectuosas, que peleaban y se mataban entre sí. No eran un reflejo de la perfección, sino de la humanidad”.
La gran motivación, según Sam Worthington, es definir los lazos que hay entre padres e hijos. Cronos, quien odia a su hijo Zeus por traidor. Zeus, quien ama a Perseo. Perseo quien niega la herencia divina de Zeus. Todos tienen algo que ganar y que perder, aunque la pregunta queda en el aire, ¿pueden morir los dioses?
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